
10.- "Cuando llegaron al hospital, situado a la mitad del camino entre Asís y Santa María, dijo a los que lo llevaban que dejaran las parihuelas en el suelo. Como, debido a su prololongada y grave enfermedad de los ojos, apenas veía nada, hizo que le volvieran de forma que tuviera el rostro mirando hacia la ciudad de Asís. Entonces, incorporándose un poco, dio la bendición a la ciudad, diciendo: "Te ruego, Señor mío Jesucristo, Padre de toda misericordia, que no te acuerdes de nuestras ingratitudes, sino ten presente la inagotable clemencia que has manifestado en ella, para que sea siempre lugar y morada de los que de veras te conozcan y glorifiquen tu nombre". (Espejo de Perfección nº 124).
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