D. Miguel Hernández, presbítero, uno de los cooperantes que marcharon este mes de julio 2010 nos hace llegar esta narración de sus primeras impresiones en Perú.
VISITA A BRETAÑA y JENARO HERREA
Después de nuestra llegada a Requena – ciudad de unos 3000 habitantes-, asombrados de la cantidad de horas de viaje, de lo vivido y experimentado desde que nuestros pies pisaron el Perú, se decidió por parte del obispo –hermano Juan como todos le llaman y así lo desea él- que un pequeño grupo de los voluntarios de la Ongd Hesed Perú de Julio, visitaran durante una semana las poblaciones de Bretaña y Jenaro Herrera - 3000 y 5000 habitantes aprox. respectivamente-.
El pequeño equipo está formado por: Carlos Borrás -médico de familia- , María José Segura – enfermera-, Teresa Oliver -psiquiatra- y Miguel Hernández –sacerdote de Valencia-. Nos acompañó la doctora Peruana Noelia Raffo – misionera franciscana seglar- . Ella tiene una gran experiencia como médico y ha realizado por más de cinco años un gran trabajo en la salud de esta gran región de la selva peruana.
Partimos rumbo a estas dos ciudades en el barco Granada que utiliza el Vicariato para sus visitas a las distintas comunidades del vicariato. El timonel fue Rómel, hombre de confianza y el joven Sandro que cuidaba de la barca en todo momento, especialmente por las noches.

BRETAÑA
Está ciudad está situada a nueve horas de distancia de la ciudad de Requena, dependiendo de la subida o bajada del Río Ucayali y de las posibles inclemencias del tiempo. Nuestra labor, aparte de conocer estos hermosos lugares, ha consistido en atender a los enfermos que acudían al centro de salud –en un número muy elevado-; dar charlas de formación sanitaria, higiene, alimentación, etc; charlas a profesores de primaria y secundaria, impartidas por los voluntarios según su especialidad.
Como sacerdote, celebré la Eucaristía todos los días, visité a algunos enfermos para administrarles la Unción, y también tuve contacto con los alumnos de los dos colegios de Bretaña, impartiendo algunas clases de religión y enseñándoles canciones. Por la tarde me reunía con un grupo reducido para preparar la Eucaristía y los cantos.
La ciudad nos pareció a todos bien organizada, limpia, incluso con algunas fuentes de agua canalizada traída del río, algo novedoso en la Selva. Nos impactó la pobreza de medios y las grandes carencias de la población. Nos sorprendió lo magníficamente organizado del centro de salud, con atención durante las 24 horas.
La Dra. Noelia nos había preparado un gran regalo, proveyéndonos de gasolina suficiente para el viaje, consiguiendo un guía local y, al timón de Rómel, poder visitar la Reserva Natural de Pacaya Samiria. Durante dos horas disfrutamos de parte de esta reserva, que tiene una extensión de 2.080.000 hectáreas, siendo uno de los pulmones más importantes del mundo. En sus aguas pudimos ver delfines rosados –bufeos-; en sus árboles, monos perezosos; cocodrilos en las orillas del río y un sinfín de peces, aves y pájaros desconocidos para nosotros.
Fueron unas horas preciosas de esparcimiento y admiración por la obra de la Creación.

JENARO-HERRERA
Desde Bretaña a Jenaro-Herrera en deslizador –lancha rápida- durante dos horas. Debido a la experiencia de Rómel, que nos acompañó en todo momento, pudimos llegar sin demasiadas dificultades a pesar de la tormenta, el viento y la lluvia, a buen puerto. En algunos momentos pensé que nos íbamos a la deriva. Esas dos horas fueron de emoción, miedo y suspense por lo que podría ocurrirnos.
A la llegada a la ciudad nos esperaba el Padre Antonio Soriano, franciscano nacido en Picassent (Valencia) y la hermana María, representando a la comunidad de franciscanas del Rebaño de María. Ambos nos dispensaron una acogida entrañable.
El grupo de voluntarios atendieron las necesidades de casi un centenar de personas y se compartió la vida en esos días con el párroco y las religiosas.
Regresamos a Requena después de una semana de intenso trabajo y muchas horas de barco, con las peripecias propias que las gentes del lugar realizan para desplazarse. El barco volvió y nosotros tuvimos que navegar en otra embarcación de pasajeros que lleva a Jenaro a las tres de la madrugada. A esa hora estábamos puntualmente en el embarcadero, pero llegó a las siete de la mañana. Todos esperábamos con la paciencia y resignación que caracteriza a este sufrido pueblo, soportando el intenso frío de la noche y la incomodidad de la espera.
Después de varias horas a bordo, acudimos al reencuentro con el resto de voluntarios que allí habían quedado, trabajando en temas de educación, dando clases de formación a los profesores, que curiosamente estaban en huelga varios días. Les imparten materias de Matemáticas, Comunicación, Música e Inglés. Allí quedaron y permanecerán durante todo este mes Luis, psiquiatra infantil –que quedó atendiendo en centro médico-; Fátima, profesora de idiomas y literatura, Blanca y Andrés, hermanos y profesores de Música; Paula, estudiante y profesora de Matemáticas; por último Fernando, ingeniero jubilado, que elabora la clasificación de los documentos del Vicariato.
Desde el inicio hemos tenido dentro del grupo una excelente convivencia. Hemos realizado las tareas en común. Pero no sólo atendemos las obligaciones propias de una casa como ésta, sino que disfrutamos de largas sobremesas entre cafés y risas.
Como sacerdote agradezco lo vivido en estas semanas. Me ha impactado la pobreza del lugar, por las características propias que tiene la selva. Ha llamado mi atención el testimonio de la Misión Franciscana, dado a lo largo de más de 250 años, y la fundación de la ciudad de Requena por los mismos franciscanos, la soledad de sus misioneros, la precariedad de medios para construir la vida en un lugar alejado de las grandes ciudades.
Agradezco al hermano Juan Oliver, obispo de este lugar, la oportunidad que ha dado a estos jóvenes y a mí. Visitar esta iglesia y conocer el testimonio de vida de su obispo ha sido para nosotros una lección de generosidad, humildad y servicio que no será fácil olvidar.
Muchas Gracias, Juan.
Miguel Hernández Rueda.
Requena, a 21 de Julio de 2010.
Vea estas y otras fotos un poco mayores
