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Siempre he soñadoMi nombre es José García y tengo 20 años. Les escribo para contarles algunos momentos de mi vida. Cuando tenía 5 años tuve una fuerte enfermedad, de la que casi me muero. Mis padres tuvieron que vender lo poco que tenían para mi curación. Todo lo que siempre he soñado desde que era niño fue que mis padres estén más cerca de mí, porque siempre cuando estoy en problemas no estaban conmigo. Pero no les culpo, porque tienen que trabajar para mantener a una familia de 14 integrantes, entre hijos, nietos y cuñados. Desde que era niño, siempre he soñado con tener un buen pantalón o una buena camisa, pero lo único que mis padres me podían dar era un pantalón y una camisa usados. Siempre he pensado que lo más lindo de la vida es disfrutarla y vivirla. ¿Saben?, cuando comencé la primaria, la secundaria y el pedagógico, sólo supe una cosa: que, cuando se le da gana a la vida, no hay quien te detenga. Cuando asistía al colegio era ingrato porque teníamos que resistir el hambre durante 10 horas, desde que amanecía hasta las 3 p.m., porque en casa no había qué comer. Hasta ahora que estoy en estudios superiores, estoy a punto de dejarlos, ya que mis padres, como desde que comencé a estudiar, no tienen con qué mantenerme. Asisto a mi centro de estudios, como siempre lo hice, sin comer, con pocas ganas de estudiar, por debilitamiento de mis fuerzas, por falta de comida. ¿Saben? Mis palabras son tan duras porque así he crecido, con odio a la vida, porque siempre me he echado la culpa porque he nacido en una familia tan pobre. Siempre he renegado por eso, porque mis sueños han sido paralizados por culpa del dinero. Siempre he pensado que el monseñor Juan Oliver ha sido un santo, porque es la única persona que me ayuda. Es solo una simplicidad de mi vida, porque si me pongo a contar más sobre mi vida es duro. Siempre he pensado que la vida que tengo a nadie le importa, porque cuando estoy triste o necesitado, nadie me acompaña, siquiera a preguntarme qué es lo que tengo o lo que me pasa. Me despido diciendo que la vida es hermosa y siempre he soñado con tener muchas cosas, como felicidad, amor, economía con qué comprar lo que siempre he soñado. Lo más hermoso es vivir la vida, a pesar de los tormentos y las tempestades. Atentamente José García Requena 22 Mayo 2008Queridos hermanos y amigos: Paz y Bien. Una vez más, escribo cuando faltan pocas horas para la Asamblea. Aunque hace días que mi intención era escribir, sólo ahora lo hago. Pero tengo siempre presentes vuestros trabajos y vuestra vida, y me siento en comunión con todos vosotros. Por eso mis palabras sólo pueden ser de agradecimiento porque continuáis estando ahí, compartiendo nuestra tarea y nuestra misión, sabiendo que somos corresponsables, aunque cada uno en un lugar y con unas dedicaciones concretas. Nosotros, como misioneros, vivimos insertos en esta realidad, que hemos asumido voluntariamente y por fidelidad a la llamada de Dios, que siempre es al servicio de los menores y de los pobres. Nuestra tarea es muy amplia, pero la más importante y la primera es hacer presente y vivir el Evangelio, haciendo crecer la semilla que Dios va sembrando en el corazón de los hombres. Especialmente, los niños y los jóvenes constituyen el grupo más numeroso que atendemos. Tanto en el campo pastoral, como en la educación. En realidad, estamos presentes en muchos espacios de la vida social, aunque seamos pocos. La educación, como he dicho, y la salud son los campos preferenciales a los que dedicamos más atención; esto se debe a la misma necesidad que sentimos. Vuestra presencia y colaboración, personal y material, nos ayudan en todo. Quienes habéis podido viajar a esta tierra lo podéis atestiguar. En muchos aspectos, sois necesarios en nuestra misión. Si compartimos la misma fe, compartimos también la vida y la tarea de hacer presente el Reino, formando una familia pluricultural, pero con los mismos vínculos. Quisiera, además de agradecer, animaros en vuestro compromiso con la ONG Hesed Perú. Aunque es una Asociación pequeña, sus frutos se van sintiendo en esta tierra. Grupos de niños y jóvenes, enfermos y necesitados reciben el fruto de vuestro esfuerzo. Para muchos, saber que estáis ahí y que os preocupáis de nosotros es un estímulo: hay personas que se preocupan y viven para los demás, y sienten que los lazos se estrechan y las distancias se acortan. Ellos, por medio de mí, os lo agradecen de corazón. Pido al Señor que os bendiga y os conceda salud y paz. Un abrazo a todos. Vuestro hermano Juan Oliver Hesed Perú en el colegioNo hace mucho, vino a nuestro colegio Mons. Juan Oliver Climent, Obispo del Vicariato Apostólico de Requena, franciscano que, como todos sabéis, pertenece a una Organización No Gubernamental para el Desarrollo (ONGD) llamada HESED Perú. Hesed significa misericordia, pero esta organización quiere hacernos ver que esta palabra no solo significa compasión o lástima, sino que además, lo entienden como actuar con fidelidad a los hombres, y eso no es todo… porque también usan la palabra HESED como sigla: Humanidad, Educación, Solidaridad, Esperanza, Desarrollo. Total, que esta palabra no tiene desperdicio alguno. En esta charla que se hizo a todos los alumnos del colegio, se nos hizo ver la importancia de este tipo de organizaciones, ya que muchas veces cometemos el grave error de ser egocéntricos y pensamos que todo el mundo tiene la suerte o la desgracia (según se mire) de vivir como nosotros. En ocasiones nos cuesta creer que haya gente que no pueda tener la disponibilidad de un médico cerca de casa, que haya gente que se muera de enfermedades que aquí tendrían una fácil solución, que haya gente que se muera de hambre o que haya gente que gane al mes lo que nosotros ganamos en un día… Nos cuesta creer, es cierto, pero eso no quita la realidad, y que hoy en día en un lugar como este, en donde los países desarrollados, miramos simplemente por nosotros mismos, que existan estos grupos de personas es algo que tendríamos que valorar muchísimo. Y eso es lo que trataron de hacernos ver en esa charla, donde Mons. Juan Oliver nos contó sus experiencias, nos mostró la zona y su labor en aquel país tan necesitado. Por ello, desde el colegio y como alumna que soy, quiero hacerles ver que sí captamos el mensaje y que les deseamos suerte en la difícil tarea en que se han embarcado porque en un mundo como en el que vivimos hoy en día, no podemos prescindir de gente como esta, que se preocupa por los demás y, además, que se mueve para intentar cambiar las interminables injusticias, y por supuesto, también quiero hacer ver que somos conscientes del trabajo que realizáis y de las dificultades que podéis llegar a tener. Patricia Mascarell Llombart
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