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SITUACIÓN DE LOS DERECHOS HUMANOS EN GENERAL Y EN PERÚ EN PARTICULAR.En el número anterior hicimos una breve reseña de la “Declaración Universal de los Derechos Humanos” emitida por la Organización de las Naciones Unidas en 1948, en la que se hacen claros y evidentes los derechos inherentes de todos los seres humanos de la Tierra. Este valioso y único instrumento describe, señala, enumera y hace constar los preceptos de igualdad necesarios e indispensables para la paz y prosperidad de la sociedad mundial. Sin embargo, después de 58 años, los Derechos Humanos siguen siendo violados en la mayoría de las naciones del mundo, incluso en las naciones ratificadoras del acuerdo.
Situación de los Derechos Humanos en general.El año 2005 planteó importantes desafíos a los gobiernos: persistencia de la pobreza extrema y generalizada, conflictos de difícil solución, atentados terroristas, propagación incesante de la pandemia de VIH/sida y catástrofes naturales.
La pobreza siempre se ha caracterizado por factores tales como la discriminación, el acceso desigual a los recursos y la estigmatización social y cultural. Esos “factores” tienen otro nombre: denegación de los derechos humanos y la dignidad humana.
La Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Louise Arbour, recuerda que la pobreza, "más que un asunto económico es una privación profunda de las libertades fundamentales y un ataque a la dignidad humana" y señala que “la realización de los derechos humanos, incluida la lucha contra la pobreza, es un deber, no una mera aspiración”. A pesar de los recursos y esfuerzos dedicados por los gobiernos a combatir el terrorismo, durante ese año, aumentaron los atentados terroristas de particulares y grupos armados que abanderaban gran diversidad de causas en numerosos países. En todo el mundo se cometieron ataques deliberados contra civiles, infringiendo los principios más básicos de los derechos humanos. Por ejemplo, en la India, durante los preparativos del festival anual de octubre, explotaron en Delhi varias bombas que causaron 66 muertos y más de 220 heridos. En Irak, cientos de civiles murieron o resultaron heridos en atentados perpetrados por grupos armados durante el año. Por otra parte, disminuyó el número de conflictos armados en el mundo, pero no el sufrimiento humano causado por ellos. Millones de personas soportaron situaciones de inseguridad, hambre y falta de vivienda tras los conflictos, sin que la comunidad internacional les prestase el apoyo necesario para reconstruir sus vidas. La gran mayoría de las víctimas de los conflictos armados fueron civiles. Mujeres y niñas se vieron expuestas a la violencia inherente a toda guerra, y también sufrieron abusos concretos que, con frecuencia, fueron de índole sexual. En casi tres cuartas partes de los conflictos existentes en el mundo se reclutó a niños y niñas como soldados.
En el contexto de la «guerra contra el terror», muchas personas se las hizo objeto de discriminación y violencia en razón de su identidad, entre ellas a musulmanes y a personas identificadas como tales, a otras minorías y a migrantes y refugiados. En muchos países, los pueblos indígenas continuaron siendo una clase inferior y fueron víctimas de violaciones generalizadas de derechos humanos. El debate sobre la aprobación de la Declaración Internacional sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, estancado durante casi un decenio, hizo progresos vacilantes en 2005. Según los datos del informe "Armas bajo Control" 2006, elaborado por organizaciones internacionales, el gasto militar alcanzó el récord sin precedentes de 1,05 billones de dólares, lo que supone cerca de quince veces el gasto internacional en ayuda humanitaria. Entre los avances en ese mismo año, cabe destacar, la abolición de la pena de muerte en Liberia y México, con lo que ya son 122 los Estados abolicionistas en el mundo. A nivel de la sociedad civil se han intensificado la solidaridad y el activismo por los derechos humanos, con las luchas de los grupos indígenas en Latinoamérica, las manifestaciones de inmigrantes en EEUU o la toma de conciencia de las mujeres en Asia, que han comenzado a reclamar sus derechos. Situación de los Derechos Humanos en Perú.Según el Informe de 2007 de Human Rights Watch (ONG de Derechos Humanos), la búsqueda de la justicia en los casos de abusos cometidos en el pasado continúa siendo la principal preocupación en relación con los derechos humanos en el Perú. Si bien las autoridades han logrado algunos avances en el enjuiciamiento de los autores de abusos cometidos durante el conflicto armado de 20 años (1980-2000), la mayoría de responsables continúa evadiendo a la justicia. Las investigaciones de masacres y “desapariciones” por parte de fuerzas gubernamentales han sido retrasadas por falta de cooperación militar e insuficiente financiamiento.
En el año 2003, la Comisión de la Verdad y Reconciliación informó que los insurgentes izquierdistas y las fuerzas gubernamentales habían cometido graves abusos durante las décadas de los años 80 y 90. El Perú ha logrado significativos progresos en el enjuiciamiento de ex miembros de los grupos insurgentes por sus crímenes anteriores. En octubre de 2006, la Sala Penal Nacional sentenció a Abimael Guzmán, líder de Sendero Luminoso, un grupo armado conocido por sus atrocidades, y a su compañera, Elena Iparraguirre, a prisión perpetua. La Corte los consideró responsables por la masacre en 1983 de 69 campesinos en Lucanamarca y por numerosos asesinatos y ataques con coches-bomba. El Perú también ha logrado algunos avances al llevar ante la justicia a los responsables de abusos cometidos por agentes estatales durante el gobierno de Alberto Fujimori (1990-2000). A principios de noviembre de 2005, el ex Presidente fue detenido en Santiago de Chile, a la espera de una extradición a Perú acusado de corrupción y abusos contra los derechos humanos. Además de las numerosas acusaciones de corrupción, Fujimori se enfrenta a cargos por asesinatos y “desapariciones” cometidos a principios de 1990. El nuevo presidente del Perú, Alan García Pérez, quien asumió el cargo en julio de 2006, gobernó en un periodo anterior durante la segunda mitad de la década de los años 80, en la época más crítica de la violencia política del país. Durante su primera presidencia los asesinatos y “desapariciones” eran muy frecuentes y permanecían completamente impunes. Fiscales han examinado la posible responsabilidad del Presidente García por la masacre de 1986 en El Frontón, una cárcel de máxima seguridad – por la cual la Comisión de la Verdad lo consideró políticamente responsable – pero no se ha presentado ninguna denuncia penal en su contra. Continúan ocurriendo casos de tortura y brutalidad policíaca. Las víctimas y los testigos en casos de tortura son vulnerables a la intimidación y la represalia. Los periodistas que informan sobre la corrupción en ciudades de las provincias del Perú enfrentan acoso y ataques físicos, aparentemente instigados por autoridades locales. Durante 2005 y 2006 las Cortes hicieron algunos avances en resolver los asesinatos de periodistas. A modo de conclusión.Los derechos humanos no deben ser considerados como un fin u objetivo estático, que algún día será “alcanzado”. Más bien, deben ser considerados como un proceso, en el que el único camino es “la educación en la cultura de la paz y los derechos humanos” que conduce a las mujeres y hombres del mundo de todas las razas, edades, religiones, y situaciones sociales, económicas y políticas, a convertirse en ciudadanos del mundo y artífices de su propio destino. Todos tenemos la obligación de comprometernos en la construcción de una sociedad más justa que dignifique y respete a cada persona, de modo que los Derechos Humanos sean una realidad en todos los pueblos de la Tierra.
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