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El 12 de febrero de 2004 echaban a andar un montón de ilusiones mezcladas con otras tantas incertidumbres. Nacía formalmente la ONGD HESED-PERÚ. Tres años, para organizaciones de características como la nuestra, no es cualquier cifra o tiempo. Supone alcanzar una cota de edad que le permite abrir el abanico de posibilidades a la hora de ejecutar nuevos y, quizás, más ambiciosos proyectos. Y esto, ¿por qué? Porque muchas de las administraciones públicas y privadas de los diversos ámbitos (local, autonómico y estatal) exigen como requisito tener este tiempo de existencia para poder acceder a las ayudas que destinan a la cooperación internacional. Además de ese tiempo, también se requiere haber ejecutado un mínimo de proyectos (depende de instituciones, por lo general se trata de unos cuatro o cinco). Los más de once proyectos realizados por HESED-PERÚ hasta la fecha, los cinco contenedores enviados y los cien niños apadrinados avalan nuestro trabajo y experiencia. Seguimos caminando, dando pasos bajo los cuales, vamos sintiendo el suelo más firme. La experiencia, el asumir retos que estaban a nuestro alcance lo está haciendo posible. Se ha ido aprendiendo sobre la marcha y, dando continuidad a esta marcha emprendida en aquel febrero de 2004, queremos seguir abriéndonos a nuevos desafíos, queremos seguir aprendiendo, y lo queremos hacer lo más unidos a todos ustedes, socios, apadrinadores y simpatizantes de nuestra ONGD. En efecto, la confianza y el respaldo de ustedes, y la responsabilidad asociada a esa confianza depositada en HESED-PERÚ, posibilita que estemos donde estamos. Y haber llegado hasta aquí ha de llenarnos de satisfacción a todos, pues es bien sabido que muchas asociaciones comienzan con mucho vigor, pero sucumben en los primeros vaivenes producidos por mil circunstancias. A la par de este sentimiento de alegría, la etapa que se nos abre puede ser meramente simbólica, o puede adquirir un carácter de realidad. La respuesta la encontraremos en lo siguiente: en la medida en que el nivel de exigencia de todos no se relaje, el camino recorrido se podrá dilatar. Las ilusiones se han renovado con el realismo al que nos hemos visto sometidos durante estos años, las incertidumbres también van evolucionando en cuanto que nos vamos asomando a nuevos retos. Esperamos, con el trabajo y el apoyo de todos, continuar creciendo acorde con lo que este tiempo nos demanda. Otro acontecimiento importante para la vida de la ONGD es la celebración de la Asamblea General Ordinaria, programada para el día 31 de marzo de 2007. Como es sabido, nuestra asociación tiene la obligación de dar cuenta a sus socios y apadrinadores de la gestión realizada durante el año anterior, y presentar los nuevos presupuestos para que sean aprobados, si procede, por dicha asamblea. No merece la pena insistir demasiado en la importancia de su celebración. Sirva este editorial también para insistir en que asistan todos los socios y padrinos en la medida de sus posibilidades pues, cuantas más voces, opiniones y propuestas surjan, más opciones habrá para llevar a cabo aquello que todos queremos. Uno de los puntos importantes de la Asamblea será la elección de nueva junta directiva. Según los estatutos de nuestra asociación, los miembros de la misma “ejercerán el cargo durante un periodo de tres años” (art. nº 16). Deseamos que estas elecciones contribuyan a un mayor dinamismo de nuestra ONGD, y se puedan ver así más satisfechas las expectativas de todos, tanto de los que vivimos en España, como de quienes viven en el Perú.
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