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LEYENDAS AMAZÓNICAS (Relato Yagua)Hace muchísimos años, vivían en la selva dos hermanos mellizos bajo la tutela de sus abuelos. Sus padres habían sido atacados y muertos por gente de una tribu enemiga mientras estaban celebrando una fiesta tras una cacería abundante. Los dos mellizos eran entonces muy pequeños. En aquel tiempo escaseaba el agua en la selva, ya que todavía no existían ríos ni arroyos, ni lagunas de aguas negras y apenas llovía. Todo lo contrario de ahora. Sólo el abuelo sabía de dónde extraer el agua y a nadie se lo decía. Era su gran secreto.
Todas las mañanitas los dos hermanos mellizos acarreaban el agua llevándola hasta la casa para que su abuelita pudiera cocinar los alimentos y preparar el masato, que ya entonces era la bebida favorita de los habitantes de la selva. Pero un día, los mellizos, cansados de cargar agua, decidieron averiguar la fuente de donde su abuelo la sacaba a escondidas. Uno de los hermanos se transformó en picaflor y acechó al abuelo cuando se fue a bañar. Descubrió entonces que un gran chorro de agua brotaba del interior de un gigantesco árbol muy frondoso. Los selvícolas conocen este árbol con el nombre de “lúpuma”. Conocido el secreto, los dos mellizos reunieron a todos los animales roedores, como ardillas, conejos, ratones, pacas, etc., y a todas las aves pica-maderas, como los pájaros carpinteros, y los invitaron para que les ayudasen a talar la lúpuma. Todos aceptaron y después de todo un día de trabajo, cuando faltaba ya muy poco para que la lúpuma cayese a tierra, decidieron dejarlo para el día siguiente. Pero al regresar al día siguiente encontraron el árbol sano y entero. El segundo día sucedió lo mismo. El árbol casi talado aparecía siempre entero al amanecer como si nada le hubiesen hecho. Decidieron acechar de nuevo al abuelo. El abuelo por las noches curaba a la lúpuma y la dejaba como nueva. Entonces, cuando otra vez la lúpuma estaba casi talada, uno de los mellizos, convertido en alacrán mordió al abuelo en el dedo gordo del pie. En este mismo instante, el gigantesco árbol cayó estruendosamente al suelo. Toda la selva retumbó.
Al desplomarse la lúpuma comenzó a brotar allí mismo una gran cantidad de agua. El tronco de la lúpuma se convirtió en el río Amazonas y sus numerosas ramas se transformaron en sus afluentes, quebradas y riachuelos. Las hojas y las espinas se convirtieron en las diversas especies de peces que transitan hoy día por todos los ríos de la selva. Así fue como nacieron los primeros paiches, palometas, motas, gamitanas, zúngaros, bochiquillos y demás pescados que son actualmente alimentos muy estimados por los niños yaguas. Por último, los gusanos que vivían en la corteza de la lúpuma, cuando ésta cayó al suelo, se transformaron unos en gente blanca, otros en gente negra y otros en gente mestiza, dando así origen a todas las razas que habitan actualmente en la selva amazónica. Leyendas recopiladas por Ángel García Casado
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