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El sol que trepó al cielo

(Relato campa)

Antiguamente, el sol, la luna y los animales, eran gente. El cielo y la tierra estaban unidos por una soga. Un día el sol se molestó y decidió subirse al cielo trepando por la soga. Pero como allá arriba se sentía muy solo, comenzó a llamar a la gente para que subiera también y le acompañara.

A uno de los que invitó en primer lugar fue a Onkiro, el ratón, para que le acompañase en el cielo, pero éste contestó:

-“No puedo, me están doliendo los dientes”.

En realidad, Onkiro estaba mintiendo. Lo que sucedía era que por temor de no tener suficiente comida, Onkiro y su mujer se habían llenado la boca de maíz, yuca(1), zapallo(2), camote(3), y todo lo que ahora comemos los campas, nativos de la selva amazónica. El sol entonces le dijo al ratón:

-“Quédate pues; y más tarde, cuando haya pasado el dolor de muelas, te subes arriba por la soga”.

Pero Onkiro no hizo caso y en vez de subir al cielo, se puso a preparar un terreno para sembrar todo lo que había escondido en su boca. Cortó los árboles, amontonó las ramas y les prendió fuego. Después sembró el maíz, la yuca, el zapallo y el camote. Pero el humo subió hasta el cielo y fastidió al sol, quien al darse cuenta de que había sido engañado, castigó a Onkiro transformándole en ratón y dejándole dos grandes dientes en el centro de la boca. Y dicen nuestros abuelos que es por eso que el ratón viene a nuestros cultivos cada noche y se lleva el maíz, la yuca, el zapallo y el camote, porque en verdad le pertenecen, ya que fue el primero que los sembró.

El sol llamó también a Tontori, el puerco espín, invitándole a subir al cielo. Pero Tontori no podía trepar por la soga ; se caía a cada rato porque quería llevarse demasiadas flechas consigo. Y cada vez que se enredaba con alguna de las flechas, quedaba plantada en su cuerpo. Al ver esto, el sol se amargó(4) y le dijo:

-“Como no puedes caminar rápidamente, te quedarás en la tierra y serás un animal que tendrá todo el cuerpo cubierto de espinas como flechas”.

Y es por esto que hoy vemos al puerco espín por la selva con el cuerpo lleno de flechas puntiagudas.

Y nos cuentan nuestros ancianos que algo parecido sucedió con Ho, el oso perezoso. También a él le invitó el sol para que subiera al cielo. Pero como era tan perezoso y lento en sus movimientos, el sol se enojó con él y le habló diciéndole así:

- Tú te quedarás en la tierra. No hay tiempo para esperarte, porque tardas mucho en subir”

Y por esta razón, Ho se convirtió en el oso perezoso, ese animal selvático de andar muy lento que trepa con dificultad a los árboles y que para bajarse se deja caer al suelo hecho una bola.

(1) YUCA.-Planta tubérculo con grandes raíces carnosas, de múltiples aplicaciones.
(2) ZAPALLO.- Cucurbitácea de gran desarrollo. Hay ejemplares gigantescos.
(3) CAMOTE.- Batata o boniato
(4) AMARGÓ.-Enfadó, enojó.