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Niñas y niños huérfanos y vulnerables a causa del VIH/SIDA.

“Imágenes que surgen una y otra vez –vidas diferentes en países distintos, pero las mismas imágenes desgarradoras– debido a que millones de niños y niñas crecen en los primeros años del siglo XXI en medio de la pobreza, atrapados en conflictos armados y huérfanos y vulnerables a causa del VIH/SIDA”.

El VIH/SIDA está considerado como una amenaza para los niños y sus familias en todo el mundo, siendo la causa principal de mortalidad entre las personas de 15 a 49 años. Aunque la mayoría de los aproximadamente 38 millones de personas que viven con el VIH/SIDA en el mundo son adultos, cada vez se reconoce en mayor medida que la pandemia tiene repercusiones devastadoras para la infancia.

Más del 90% de las personas que viven actualmente con VIH/SIDA se encuentran en los países en desarrollo. En África subsahariana, el VIH/SIDA ha conducido a un aumento de la mortalidad en la infancia, a una grave reducción de la esperanza de vida y a la aparición de millones de huérfanos (entre 1990 y 2003, el número de niños huérfanos aumentó de menos de 1 millón a más de 12 millones). Aunque el problema es más grave en esta región, las tasas de incidencia aumentan también en otras partes del mundo. Por lo que respecta a América Latina y el Caribe, a finales de 2004, el número de jóvenes de entre 15 a 24 años con VIH/SIDA ascendía a 700.000.

Las familias sufren los efectos de la enfermedad antes de que muera el progenitor, debido a que éste suele perder la capacidad de trabajar desde el momento en que enferma por primera vez. El aumento en los costos debidos a la atención de la salud y posteriormente para sufragar el entierro, suponen una mayor presión sobre unos ingresos que generalmente ya eran exiguos.

Debido a estas presiones financieras, muchos niños cuyas familias están afectadas por el VIH/SIDA, especialmente las niñas, tienen que abandonar la escuela para trabajar. Los niños que trabajan para prestar apoyo a sus familias lo hacen a expensas no solamente de su educación, sino también del descanso, el juego y la recreación. También pierden la oportunidad de participar en actividades comunitarias, religiosas, culturales y deportivas. “La pérdida de estos derechos significa que, muchos niños huérfanos o vulnerables a causa del VIH/SIDA pierden completamente su infancia”.

La ruptura del entorno protector: Un mayor peligro de sufrir explotación.

Con la muerte de un progenitor, el niño pierde parte de su red de seguridad. Sin la protección del entorno familiar, corre el riesgo de abandonar la escuela, dedicarse al trabajo infantil o sufrir malos tratos, violencia, explotación, estigmatización y discriminación. Las evaluaciones realizadas por la Organización Internacional del Trabajo han observado que los niños huérfanos tienen más probabilidades que los no huérfanos de trabajar en la agricultura comercial, como vendedores callejeros, en el servicio doméstico y en la industria sexual.

Estrategias para apoyar a los niños huérfanos o vulnerables a causa del VIH/SIDA.

Las Naciones Unidas y sus organizaciones aliadas han apoyado un marco de acción que ofrece orientación a los países donantes y a los gobiernos de los países afectados sobre la mejor forma de responder a las necesidades urgentes de los niños que viven con el VIH/SIDA. Entre las metas específicas que es preciso alcanzar se encuentran la preparación de estrategias nacionales para abordar el problema de los huérfanos y otros niños vulnerables, eliminar la discriminación, movilizar recursos y fomentar la cooperación internacional. Está claro que la principal prioridad es limitar la propagación del VIH/SIDA y, por tanto, reducir el número de niños que pierden a sus progenitores.

Cualquier reducción en la incidencia del VIH puede tardar hasta diez años en producir una reducción de las tasas de mortalidad derivadas del SIDA entre los progenitores, debido al lapso que transcurre entre la infección y la muerte. Por consiguiente, el número de huérfanos seguirá aumentando incluso en los países donde se hayan logrado avances contra la infección por VIH; por tanto, proteger los derechos de los niños huérfanos o vulnerables a causa del VIH/SIDA debe seguir siendo una prioridad internacional, por lo menos, durante los próximos 20 años.

El comité de organizaciones copatrocinadoras de ONUSIDA formuló en marzo de 2004 una amplia estrategia de acción en los cinco frentes siguientes:

1. Fortalecer a las familias.

La familia ampliada es, y debe seguir siendo, la fuente fundamental de apoyo para los niños huérfanos a causa del VIH/SIDA. Cuando se les priva de la oportunidad de crecer en un entorno familiar acogedor, los niños reciben menos estímulos, atención individual y cariño y se encuentran mal preparados para la vida y para una interacción social sana. Los niños que crecen fuera de un ambiente familiar, ya sea porque viven en las calles o en las instituciones, sufren a menudo discriminación y pueden sentirse poco queridos o excluidos. En el peor de los casos, los niños que pierden contacto con sus familias pueden ser víctimas de malos tratos físicos o psicológicos. Algunas de las medidas adoptadas son: fomentar el bienestar económico de los hogares que se ocupan de huérfanos, ofrecer a los niños y a sus cuidadores apoyo psicosocial y talleres de prevención de la infección por VIH.

2. Fomentar las respuestas comunitarias.

Cuando las familias ampliadas no pueden ocuparse de los niños huérfanos, la siguiente opción debería ser recurrir a la comunidad local. Los hogares de guarda y la adopción son alternativas que permiten a los niños permanecer en un entorno familiar, y si las opciones están disponibles dentro del propio poblado o distrito del niño hay más posibilidades de mantener una mayor continuidad y seguridad. Es preciso fomentar y reforzar las respuestas basadas en la comunidad para asegurar que la comunidad local se convierta en una fuente de fortaleza y apoyo para los niños huérfanos.

3. Aumentar el acceso a los servicios.

Los huérfanos y otros niños vulnerables son a menudo quienes menos acceso tienen a los servicios esenciales, y sin embargo son quienes más los necesitan. Asegurar que puedan utilizar estos servicios exige compromiso y medidas prácticas a todos los niveles, desde la comunidad hasta los gobiernos nacionales. Entre estos servicios destacan la educación, los servicios de salud, agua potable y saneamiento e inscripción de los nacimientos.

4. Asegurar la protección del gobierno.

Las familias son quienes se encargan principalmente del cuidado de los niños, pero la responsabilidad general de asegurar su protección y su bienestar recae también en el gobierno nacional. Los gobiernos deben asegurar que sus leyes siguen la línea de las normas internacionales en vigor y que asignan los recursos y toman las iniciativas necesarias para proteger al máximo a la infancia.

5. Aumentar la concienciación.

Incluso después de 20 años de concienciación sobre el VIH/SIDA, las actividades para abordar las repercusiones de la enfermedad siguen enfrentándose a muchas dificultades debido al temor, la ignorancia y el rechazo a reconocer el problema. Cómo resultado, los niños huérfanos o vulnerables a causa de la enfermedad siguen pagando un elevado precio, no sólo debido a que habría sido posible evitar las muertes de sus progenitores en el marco de un clima social más abierto y con mayor conocimiento de causa, sino también debido a la estigmatización y el abuso que sufren ellos mismos.

En los países donde una firme capacidad de liderazgo político ha fomentado una actitud abierta y una serie de respuestas de amplio alcance a la pandemia del VIH/SIDA, como el Brasil, Senegal, Tailandia y Uganda, se han producido notables progresos y un nuevo impulso en la lucha contra la enfermedad. Los mayores avances se logran cuando los jóvenes reciben toda la información para protegerse ellos mismos y pueden participar en la planificación de los programas.

Niños y niñas con VIH/SIDA.

Todos los días, aproximadamente 1.700 niños contraen el VIH. Más de 2 millones de niños menores de 15 años están ya infectados con el VIH. En tanto que la vía principal de contagio entre adolescentes son las relaciones sexuales sin protección, el bebé se contagia a través de la madre. Prevenir la infección por VIH en las mujeres en edad de concebir, es el medio más eficaz de reducir la cifra de niños pequeños que contraen el VIH. Los programas de prevención de la transmisión maternoinfantil, basados en la profilaxis mediante la administración de fármacos antirretrovirales a las mujeres embarazadas y los recién nacidos en el momento del alumbramiento, pueden reducir a la mitad el riesgo de transmisión.

El camino hacia delante.

El VIH/SIDA es una de las mayores amenazas que confronta la infancia en el mundo de hoy. Las líneas de respuesta a las dificultades de los huérfanos y los niños vulnerables son claras, siempre que la comunidad internacional tenga la voluntad política y económica de utilizarlas:

    • Fortalecer el entorno protector de la infancia en todos los planos, desde el familiar hasta el de la legislación nacional e internacional.
    • Aumentar el número de proyectos para los huérfanos y los niños vulnerables, dedicando los fondos necesarios para su ejecución.
    • Mantener vivos a los adultos, incrementando el acceso a la terapia antirretroviral y aumentando la concienciación sobre los peligros del VIH/SIDA.
    • Combatir la pobreza y los conflictos que, unidos al VIH/SIDA, magnifican las consecuencias negativas sobre la infancia.

“Cada uno de nosotros tenemos el deber de evitar que las personas contraigan el SIDA y mueran a causa de su ignorancia; esforzándonos para que se puedan cumplir los objetivos de la Campaña mundial en favor de los huérfanos y niños vulnerables a causa del VIH/SIDA, dirigida por el UNICEF, sus Comités Nacionales y otros aliados: proporcionar a 10 millones de huérfanos y niños vulnerables servicios esenciales en materia de educación, nutrición, atención de la salud y orientación para 2010”.

“El SIDA es, desgraciadamente, una enfermedad mortal, pero se puede evitar mediante algunos cambios en nuestro comportamiento”.

Teresa Oliver