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"Hola, Rosita, soy tu amiga Marina. Vivo en un pueblo llamado Carcaixent. Es un pueblo muy bonito. Yo voy al colegio y lo paso muy bien con todos mis compañeros. Espero que te guste y que diviertas mucho con lo que te mando. Mi deseo sería verte muy pronto. Carcaixent, 11 de abril de 2006 Marina
María Oliver enseña a Rosita la foto de su amiguita Marina. De ValenciaHace pocos días, llegaba a mi casa con la revista de HESED-PERÚ en la mano. Mi hijo pequeño me preguntó queriendo saber lo que era aquello que yo llevaba. Me quedé algo cortado pensando en la mejor contestación. - Es una revista, pero no es de deportes, ni de toros ni de artistas y famosos, ni de viajes, ni del corazón. Pasaba las hojas para encontrar algo de ayuda. - ¿Es de mapas, papá? - Algún mapa sí que tiene, para saber dónde se desarrolla la misión. Me extendí un poco hablándole de los ríos que hay en aquella zona tan grandes que no dejan pasar carreteras, las montañas tan altas, tan altas que… casi tapan el cielo. Las selvas con muchos árboles, muchos, muchos. Pero lo más importante allí como aquí son las personas. - ¿Y allí viven personas, papá? - Naturalmente, pero no tienen tantas facilidades como tenemos nosotros. Por eso, lo que intenta esta revista es que conozcamos la manera de comer, de vestir, de vivir, que tienen aquellas personas. Por lo cual, si nosotros estamos dispuestos a ayudar y hay otros que lo necesitan… Cuando lo conocemos, nuestros corazones reciben unos impulsos, por los que nos hace correr la sangre con más fuerza y las venas nos traen la sangre a las manos y las manos se encargan de ayudar, etc, etc. Se trata de que estén cerca los corazones, como si estuvieran todos en una bandeja. De esa manera se comunicarían todos, sus propios impulsos. Mi hijo se quedó pensativo, en silencio y, mientras yo pensaba que mi corazón y el suyo latían al unísono, me atreví a preguntarle. - Has entendido algo, Tanito? - Sí, papá, como si fuera una bandeja de fresones que estuviera en la mesa y todos vamos cogiendo. Miguel López, Valencia Desde CaspeEn el mes de Marzo, recibimos la visita en Caspe de Teresa Oliver, su hijo Joan (al que vimos nacer) y dos compañeros más, representando a la Organización creada para ayudar en lo que se pueda, al pueblo de Perú. Fue momento propicio para reavivar la memoria y... Juan y Faustino estuvieron presentes. A pesar del montón de años que hace que se fueron de nuestro lado, no cabe duda de que siguen con nosotros. Cuando estaban aquí, con su vida, su trabajo, humildad, cercanía, amistad, generosidad y ejemplo, sobre todo ejemplo, que, quizá sin ellos buscarlo era lo que más nos arrastraba. Cuando nos acordamos de ellos (y este día contribuyó a ello), lo hacemos con afecto, emoción y agradecimiento porque, para nosotros, no han dejado de ser un referente. Luego, Faustino se fue y Juan fue adquiriendo nuevas responsabilidades y, por fin, también de marchó donde más le necesitaban. Nos vemos poco, hablamos poco, escribimos poco, pero... no hace falta más, sé que, contamos con ellos y ellos deben contar con nosotros. Como vimos en la presentación de la ONG, siguen en la misma línea de trabajo, ayuda y entrega con sus hermanos, totalmente integrados en sus necesidades. Ayudémosles a que puedan hacer su misión y felicitemos a sus feligreses por la suerte que tienen de poder contar con ellos. Pidamos a Dios que sepan aprovecharlos y asimilen lo que, seguro con su ejemplo, les van a transmitir. Nosotros ya tuvimos la oportunidad de hacerlo. Gracias a Dios por haberles conocido y contar con su amistad. Un “buen amigo caspolino”
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