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El principio que legitima la exigencia de unos con otros no es otro sino el compromiso. Una persona comprometida con una causa, con un grupo o asociación del tipo que sea, se verá, no ya en la necesidad, sino en la obligación de revisar el trabajo que está realizando en la medida en la que esa persona responde a las expectativas que ella misma ha generado al resto del grupo. También sabemos que las cosas no se hacen solas, sino que han de ser movidas, impulsadas, transformadas por manos y corazones que se coordinan en pasión y eficacia para que todo evolucione según lo esperado. Y sabemos que cuando, por ejemplo, tenemos comensales en nuestra casa, exige que hagamos una serie de preparativos y que después tengamos que fregar la vajilla y colocar cada cosa en su sitio. Este trabajo es necesario realizarlo para que a la próxima cita podamos acoger a nuevos invitados. Nos servimos de estas consideraciones que vienen dictadas por el sentido común para cubrir un doble objetivo: por un lado, la tranquilidad y el grado de satisfacción de las personas que participaron directamente en la “Primera Asamblea General Ordinaria” de HESED-PERÚ hace ver que “esa vajilla se ha fregado y cuidado”, con mucho esfuerzo y dedicación, como es normal. Y esto es algo que hay que valorar positivamente. Pero también es cierto, y este es el segundo objetivo, que nos vamos introduciendo en nuevos vericuetos, los retos se van ampliando, los compromisos también, y ello hace que las fuerzas se tengan que medir, mejor, que se tengan que ampliar, para de este modo poder responder según lo que se nos pide, máxime cuando todos los que estamos embarcados en esta aventura, vamos con el tiempo muy medido por otras muchas obligaciones. Cada cual, a día de hoy, tiene adquirido un compromiso con la ONGD HESED-PERÚ: unos dando soporte económico para que se puedan realizar los diversos proyectos que, sin ser espectaculares, se han llevado a cabo o se están ejecutando con mucha ilusión y con un impacto directo sobre la realidad de las gentes del Perú. Este es el caso de nuestros socios y apadrinadores. Otros invierten su tiempo mediante acciones de voluntariado tales como la recogida de ropa, la preparación y carga de los contenedores, la asistencia a charlas de sensibilización, o quienes participamos directamente en la elaboración de esta revista. Pero porque sabemos que el potencial humano con el que contamos es importante, creemos que podemos avanzar más y fortalecer y consolidar así este proyecto general de cooperación con las gentes de la selva alta y baja del Perú. Algunos ejemplos:
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