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En la vida de cualquier persona o institución es necesario y, por tanto, normal, tomarle el pulso a todo aquello que le viene aconteciendo. Los medios de comunicación siempre hacen sus balances al final de año, dando un repaso a aquellos hechos que han marcado el devenir de la humanidad o de un país. Contagiados de este ambiente, cada uno de nosotros difícilmente nos podemos sustraer a esta influencia que nos aboca a un mirar hacia atrás para ver cómo ha ido nuestra vida: en qué hemos evolucionado, en qué nos hemos estancado, incluso, en qué hemos ido hacia atrás; qué rostros hemos incorporado a nuestra vida, qué otros han desaparecido...

También nuestra ONGD HESEDPERÚ participa de este mirar hacia atrás. No se trata de recoger la historia sin más, de escribirla y ponerla en un archivo para que, de cuando en cuando, algún curioso pueda desempolvarlo. Se trata de recapitular para confrontar ese pasado reciente con los desafíos que continúan dando sentido a nuestra acción y que, en todos los casos, continúan moviéndonos, en algunos desbordándonos.

En definitiva, de lo que se trata es de dedicar un tiempo a tomarle el pulso a la vida de nuestra ONGD, de modo que se pueda dar cuenta sobre lo que se ha venido realizando, así como lo que queda por realizar. También se trata en estos casos no únicamente de saber qué es lo que nos queda por hacer, sino en saber cómo lo queremos hacer y también con quién o quiénes se puede contar para llevar a cabo este trabajo. Esta visión de conjunto sirve para revisarnos en nuestro compromiso personal con la ONGD, para limar aquellos aspectos que consideramos deficitarios, para aspirar a nuevos retos, siempre dentro de nuestras posibilidades; y por supuesto, ha de servir para animarnos unos a otros, para ilusionarnos con todo lo que supone compartir nuestra vida y nuestro tiempo con las gentes del Perú, y felicitarnos de todo lo que se ha venido haciendo que, para ser principiantes, ha sido mucho.

Como en todo parto, siempre hay grandes dosis de dolor y también de felicidad. Podemos decir que los inicios de la andadura de HESEDPERÚ no han sido fáciles. De un modo u otro todos éramos conscientes de un gran handicap: aquí no hay especialistas en dirección y gestión de ONGD’s. Todo lo que se ha ido realizando se ha hecho con la buena voluntad, la inversión de muchas horas, la ilusión y la capacidad de superación, y, sobre todo, la toma en cuenta de las necesidades de las personas con quienes comparten la vida nuestros misioneros en el Perú. La capacitación profesional de cada uno de los integrantes de las distintas comisiones de trabajo era y ha sido la propia de su tarea cotidiana. Todo ello ha exigido, como es normal, una inversión en formación que ha revertido positivamente en la ONGD.

Este y otros handicaps han provocado que, en ocasiones, las cosas saliesen de forma distinta a como se habían planteado en un principio, o que las posturas y visiones de unos y otros fuesen divergentes. Y es que la vida real de las personas y de las instituciones está compuesta de eso: de problemas y de esperanzas. Las últimas nos sostienen y mueven, los primeros son como los polos entre los cuales se tensiona la vida para que ésta pueda ser tal, que diría Hermann Hesse.

A todo esto y a muchas más cosas se les quiere tomar el pulso el próximo día 25 de marzo en la primera Asamblea Ordinaria. Recoger tantas experiencias, proyectos realizados y por realizar, alegrías y tensiones en estos casi dos años de camino no es fácil. Lo que sí nos puede aportar ese día es una mayor toma de conciencia de las necesidades de la gente del Perú, del esfuerzo que supone hacer andar a una institución como es nuestra ONGD, y de los frutos que este trabajo está reportando en pro de las personas que se han beneficiado con los proyectos ejecutados o apoyados por HESEDPERÚ.