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EL CLAMOR DE LOS POBRES

Quienes viven donde millones de criaturas humanas se encuentran sometidas a condiciones infrahumanas, viéndose prácticamente reducidas a esclavitud, deberán estar muy sordos para no escuchar el clamor de los oprimidos. Y el clamor de los oprimidos es la voz de Dios.

Todo aquel que resida en los países ricos donde desde siempre y todavía siguen pululando aquí y allá unas zonas grises de subdesarrollo y de miseria, le bastará con que sepa escuchar un poco, para ensordecerse con el clamor silencioso de los sinvoz y de los sin-esperanza. Y el clamor de los sin-voz y sin-esperanza es la voz de Dios.

Quien haya caído, por fin, en la cuenta de las muchísimas injusticias, consecuencia de la tan desigual repartición de las riquezas, deberá tener un corazón de piedra para no captar la protesta silenciosa o violenta, no hace el caso, de los pobres. Y la protesta de los pobres es la voz de Dios.

Helder Cámara

SUEÑO DE UN MUNDO NUEVO

Sueño que llegará el día en que los hombres se elevarán por encima de sí mismos y comprenderán que están hechos para vivir juntos, en hermandad.

Todavía sueño en aquella mañana de Navidad, que llegará el día en que todos los negros de este país, todas las personas de color del mundo, serán juzgadas por el contenido de su personalidad y no por el color de su piel, que cada hombre respetará la dignidad y el valor de la persona humana.

Todavía sueño hoy que llegará el día en que las industrias paradas de Appalachia serán puestas en marcha y servirán para llenar los estómagos vacíos de Mississippi, y que la hermandad será algo más que unas palabras colocadas al final de un sermón: que en las agendas de todos los hombres de negocios se encontrará escrita la palabra hermandad.

Todavía sueño hoy que en todos los Ministerios y en todos los Ayuntamientos serán elegidos los hombres que obren con justicia y misericordia, siguiendo los pasos de su Dios.

Todavía sueño hoy que la guerra se acabará... Llegado este día nos será revelada la gloria del Señor, y la contemplaremos todos unidos.

Todavía sueño que con esa fe seremos capaces de transformar los límites de la desesperación. Con esta fe podremos anticipar el día de paz en la tierra y la buena voluntad para todos los hombres. Será un día glorioso: los luceros del alba cantarán unidos y los hijos de Dios exultarán de alegría.

HE TENIDO UN SUEÑO

He soñado que un díalos hombres recordarán y comprenderán de una vez que han sido hechos para vivir juntos y como hermanos.

He soñado que un día cada negro de este país, cada hombre de color de cualquie rparte del mundo, será juzgado por su valía personal y no por el color de su piel y que todos los hombres respetarán la dignidad de la persona humana.

He soñado que un día los vientres vacíos se llenarán, la fraternidad será algo más que unas palabras para terminar la homilía, la fraternidad será el tema principal del orden del día de los gobiernos.

He soñado que un día la justicia brotará como el agua y la honradez como un torrente.

He soñado que un día en todas las esferas del estado y de todos los municipios entrarán los ciudadanos elegidos que nos harán justicia, apreciarán la piedad y caminarán humildemente por los caminos de su Dios.

He soñado que un díano habrá más guerras,los hombres de sus espadasharán aradosy de sus lanzas hoces,y las naciones ya no se levantaránnunca una contra otra,y dejarán de hacerse la guerra.
He soñado que un día jugarán juntos el cordero y el león, los hombres descansarán tranquilos bajo la parra y la higuera y nadie volverá a tener miedo.

He soñado que un día gracias a esta fe, vencere moslas tentaciones de la desesperanza y encenderemos una luz nueva sobre as tinieblas del pesimismo.

Martin Luther King

DISCURSO DE "EL GRAN DICTADOR"

Película de Charles Chaplin

Realmente lo siento pero no aspiro a ser emperador. Eso no es para mí. No pretendo regentar, ni conquistar nada de nada.

Me gustaría ayudar en lo posible a cristianos y judíos, negros y blancos. Todos tenemos el deseo de ayudarnos mutuamente. La gente civilizada es así. Queremos vivir de nuestra dicha mutua... no de nuestra mutua desdicha. No queremos despreciarnos y odiarnos mutuamente. En este mundo hay sitio para todos. Y la buena tierra es rica y puede garantizar la subsistencia de todos.

El camino de la vida puede ser libre y magnífico, pero hemos perdido ese camino. La voracidad ha envenenado el alma de los hombres, ha rodeado el mundo con un círculo de odio y nos ha hecho entrar marcando el paso de la oca en la miseria y la sangre. Hemos mejorado la velocidad pero somos esclavos de ella. La mecanización que trae consigo la abundancia nos ha alejado del deseo. Nuestra ciencia nos ha vuelto cínicos. Nuestra inteligencia, duros y brutales. Pensamos en exceso y no sentimos bastante. Tenemos más necesidad de espíritu humanitario que de mecanización. Necesitamos más la amabilidad y la cortesía que la inteligencia. Sin estas cualidades la vida sólo puede ser violenta y estará perdida.

La aviación y la radio nos han acercado unos a los otros. La naturaleza misma de estos inventos requería la bondad del hombre y reclamaba una fragilidad universal para la unión de todos. En este momento mi voz llega a miles de seres esparcidos por el mundo.

A aquellos que puedan comprenderme les digo: No desesperéis. La desgracia que ha caído sobre nosotros no es más que el resultado de un apetito feroz, de la amargura de unos hombres que temen el camino del progreso humano. El odio de los hombres pasará y los dictadores perecerán, y el poder que han usurpado al pueblo volverá al pueblo. Y mientras existan hombres que sepan morir, la libertad no podrá perecer!

Soldados, no os entreguéis a esos brutos... hombres que os desprecian y os tratan como esclavos, hombres que regimientan vuestras vidas, imponen vuestros actos, vuestros pensamientos y vuestros sentimientos; que os amaestran, os hacen ayunar, os tratan como ganado y os utilizan como carne de cañón! No os pongáis en manos de esos hombres contra la naturaleza, de sus hombres-máquina con corazones de máquina. Vosotros no sois máquinas! Vosotros no sois ganado! Vosotros lleváis el amor de la humanidad en vuestros corazones! No odiéis. Sólo los que no son amados odian. Los que no son amados y los anormales... Soldados, no combatáis por la esclavitud! Combatid por la libertad.

En el capítulo diecisiete del Evangelio según san Lucas está escrito: El reino de Dios está en el hombre mismo. No en un solo hombre, ni en un grupo de hombres, en todos los hombre! Y en vosotros! Vosotros, el pueblo, tenéis el poder para crear máquinas. El poder de crear la felicidad.

Vosotros, el pueblo, tenéis el poder para crear esa vida libre y espléndida... para hacer de esa vida una radiante aventura. Entonces, en nombre de la democracia, utilicemos ese poder... unámonos todos! Luchemos por un mundo nuevo, un mundo limpio que ofrezca a todos la posibilidad de trabajar, que dé a la juventud un porvenir y resguarde a los ancianos de la necesidad.

Prometiendo esas cosas, gente ambiciosa se ha hecho con el poder. Pero han mentido! No han mantenido sus promesas, ni las mantendrán jamás! Los dictadores se han liberado pero han domesticado al pueblo.

Combatamos ahora para que se cumpla esta promesa.

Combatamos por un mundo equilibrado... Un mundo de ciencia en el que el Progreso lleve a todos la felicidad.

Soldados, en nombre de la Democracia, unámonos!

Charles Chaplin