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La pobreza, los conflictos armados y el VIH/SIDA constituyen las tres grandes amenazas contra la infancia en el mundo. La pobreza tiene muchos rostros y numerosas dimensiones. Los niños experimentan la pobreza en sus manos, mentes y corazones. La pobreza impide disfrutar de su infancia a millones de niños de todo el mundo. Amenaza todos los aspectos de la infancia al privar a los niños de las capacidades que necesitan para sobrevivir, desarrollarse y avanzar en la vida. Consolida o amplía las disparidades sociales, económicas y de género que impiden a los niños disfrutar de las mismas oportunidades y menoscaba el entorno protector de la familia y la comunidad, dejando a los niños vulnerables a la explotación, los malos tratos, la violencia, la discriminación y la estigmatización. La pobreza en la infancia es una causa fundamental de la pobreza en la edad adulta. Los niños pobres se convierten a menudo en progenitores también pobres, que, a su vez, crían a sus propios hijos en la pobreza. Por ejemplo, es frecuente que las niñas que padecen desnutrición cuando crecen pasen a ser madres desnutridas que dan a luz a niños con peso inferior al normal. Similarmente, los progenitores pobres y analfabetos están en malas condiciones para cuidar óptimamente a sus hijos o a apoyarles en su aprendizaje. Una condición indispensable para romper este círculo vicioso de pobreza y desigualdad consiste en asegurar a cada niño pobre que tenga un mejor comienzo en la vida, en ofrecer oportunidades para salir de la pobreza, así como reducir la desigualdad en los ingresos y en el bienestar. Está ampliamente demostrado que los niños de las familias y comunidades más pobres o desfavorecidas, obtienen mayores beneficios cuando se les proporciona un mejor comienzo en la vida. Las intervenciones tempranas reducen las disparidades y ofrecen mayor ayuda a los más pobres.
DEFINICIÓN DE POBREZALos niños experimentan la pobreza como un entorno que perjudica su desarrollo mental, físico, emocional y espiritual. Por tanto, es importante ampliar la definición de pobreza infantil más allá de conceptos tradicionales como bajos ingresos de las familias o bajos niveles de consumo. Es difícil resumir las numerosas dimensiones de la pobreza -entre ellas la mortalidad, la morbilidad, el hambre, el analfabetismo, la falta de hogar y la falta de poder- en un solo indicador. Un estudio realizado por la universidad de Bristol y la London School of Economics, encargado por el UNICEF, consideró que los niños de los países en desarrollo sufren una serie de privaciones graves en siete esferas: nutrición adecuada, agua potable, instalaciones decentes de saneamiento, vivienda, salud, educación e información. El estudio concluyó que más de 1.000 millones de niños -más de la mitad de toda la población infantil de los países en desarrollo- sufren por lo menos una forma de privación grave. La investigación confirmó también que las desventajas se superponen y se refuerzan mutuamente. Una falta de saneamiento genera la contaminación del agua que utilizan los niños y una nutrición deficiente les hace más vulnerables a la enfermedad y la diarrea; si no reciben tratamiento, las enfermedades reducen aún más su peso corporal y su resistencia a las mismas. Los niños mal alimentados, frecuentemente enfermos o que no tienen acceso al agua potable, a una vivienda decente o a instalaciones adecuadas de saneamiento, suelen tener más problemas en la escuela. Un niño que vive en un hogar donde impera el hacinamiento y en un vecindario pobre, puede no ser capaz de asimilar una educación incluso si hay una escuela cerca de su casa.
LA POBREZA PRIVA A LA INFANCIA DE SUS DERECHOSLos niños que viven en la pobreza se ven privados de muchos de sus derechos, consagrados en la Convención sobre los Derechos del Niño en 1989: el derecho a la supervivencia, a la salud y la nutrición, a la educación, a la participación y a la protección frente a los daños, la explotación y la discriminación. Supervivencia: Uno de cada seis niños nacidos
en países menos adelantados muere antes de cumplir cinco años,
frente a uno de cada 167 en los países ricos. Las zonas más
depauperadas -normalmente las rurales- tienen escasas instalaciones de
atención de la salud o carecen de ellas, y pocos medios para transportar
a las personas a donde puedan recibir asistencia médica. Educación: Más de 120 millones de niños de entre 6 y 11 años de edad no asisten a la escuela. Todos ellos están privados de su derecho a la educación debido a la pobreza, ya sea porque sus familias no pueden hacer frente a las tasas escolares, bien porque los escasos recursos nacionales impiden contar con instalaciones escolares adecuadas, o porque deban trabajar para llevar dinero a casa. Las niñas, que son a menudo las primeras a las que se saca de la escuela en épocas de dificultades financieras, constituyen la mayoría de este grupo. Incluso cuando las niñas consiguen matricularse, su rendimiento posterior puede ser inferior debido a los indelebles estereotipos de género o a que las responsabilidades del hogar les impiden a menudo asistir a clase. La calidad de la educación es tan importante como el acceso a la misma. Carece de sentido que un niño se matricule en la escuela si luego la abandona debido a la mala calidad de la educación o si cuando termina los estudios no sabe leer, escribir, hacer cálculos aritméticos, evaluar opciones o adoptar decisiones clave en la vida. Protección: La pobreza aumenta la vulnerabilidad de los niños frente a otros peligros; siendo un terreno abonado para situaciones de violencia o de explotación, como los trabajos infantiles peligrosos y la trata de niños. Participación: Los niños que carecen de acceso a servicios de atención de la salud, educación y seguridad también carecen de la capacidad para contribuir a adoptar decisiones en la familia y la comunidad. Los proyectos de desarrollo nacionales e internacionales a menudo describen a los niños como receptores de caridad, antes que como participantes activos en la forja de su propio futuro, y muy a menudo son incapaces de incorporar sus opiniones a las estrategias diseñadas para beneficiarles. De la misma manera que la pobreza silencia a los niños, la reducción de la pobreza puede darles voz.
LA ERRADICACIÓN DE LA POBREZA INFANTILLas peores manifestaciones de la pobreza se podrían erradicar en menos de una generación. Si se les presta un poco de ayuda, incluso los países con bajos niveles de ingreso, pueden lograr el acceso universal de los niños a los servicios sociales básicos. Para esto no se puede ni se debe esperar a que se produzca el crecimiento económico acelerado. Ningún país ha logrado jamás un rápido crecimiento, si al mismo tiempo son altos los niveles de analfabetismo, desnutrición y morbilidad. Los países que han logrado el crecimiento son los que han promovido simultáneamente el desarrollo económico y social y no los que han aplazado el desarrollo social hasta la llegada de épocas más prósperas. La erradicación de la pobreza infantil, si bien es factible, requerirá, en primer lugar, un firme compromiso a fin de alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Aunque está comprobado que las políticas inapropiadas, las instituciones débiles y las limitaciones en los recursos siguen siendo obstáculos de gran entidad para el logro de las metas. Actualmente, muchos países en desarrollo gastan demasiado poco en servicios de educación, salud, abastecimiento de agua y saneamiento. Los gastos en defensa y el pago de la deuda suelen aventajar en mucho al gasto en servicios sociales. Tenemos que luchar juntos para erradicar la pobreza infantil, porque sólo invirtiendo en los niños podremos romper el ciclo de la pobreza. Solo así existirá una esperanza real para el futuro. Ahora está en nuestras manos, tanto en las de los niños como en las de los adultos, asegurar que esta promesa sea una realidad. Muchas organizaciones y personas están trabajando conjuntamente para asegurar que esto no sea olvidado jamás.
Es necesario que cada niño reciba el mejor comienzo en la vida, su futuro y, en realidad, el futuro de sus comunidades, de las naciones y del mundo entero, dependen de ello. "Una atención temprana al bienestar de los niños del mundo, especialmente durante sus primeros años, es la vía más directa para asegurar su futuro y el de todas las generaciones por venir", señaló Carol Bellamy, directora ejecutiva de UNICEF. Teresa Oliver
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