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Las necesidades básicas de la persona no entienden de descanso. Todos necesitamos el encuentro con el otro, bien sea con amigos, familiares o con Dios; como también necesitamos alimentar nuestro cuerpo, atender nuestra higiene o tantas otras cosas que a diario hacemos de manera casi automática, pero que sabemos resultan de una importancia capital para tener calidad de vida.

Lo que ocurre es que allá donde la precariedad se hace cotidianidad, tampoco cabe el descanso. No hay descanso para el que no tiene trabajo y, por ende, poco o nada que llevar a la mesa para comer; tampoco hay tregua para el que sabe que al desarrollarse en unas condiciones determinadas de vida, puede verse tan limitado en sus posibilidades que llegue a renunciar a luchar por conseguir otras más óptimas.

Mucha gente del Perú que vive en la selva se ve sometida a estas condiciones de vida donde el lenguaje de las vacaciones, del ir a pasar unas semanas en este o aquel lugar para salir de la monotonía del año, suena muy extraño. Y ello, porque nuestra manera de vivir es tan distinta, que hace que, siendo iguales en dignidad y en necesidades elementales, nos podamos llegar a distinguir tanto unos pueblos de otros que aparezca en nuestros labios expresiones tales como: ¡jamás me imaginaba que en este pueblo o zona la gente pueda tener estas condiciones de vida!, o ¡ahora me doy cuenta de las diferencias tan grandes que tenemos unos con respecto a otros, y total, nos separan unas horas de avión!

A esta parte del Atlántico sí que hemos disfrutado todos, en mayor o en menor medida, de esos días que nos sacan de lo que configura nuestro ritmo de vida normal. Dadas las características de nuestras sociedades europeas, esto se hace casi imprescindible. Como también es imprescindible poner en tensión tanto a las personas como a las instituciones, y así poder hacer camino en los propósitos que ellas se marcan.

En este sentido, nuestra ONGD se traza el camino de la promoción y desarrollo de las gentes de la selva del Perú. Y para tensionar este camino, es preciso conjugar varios elementos: las necesidades más importantes que acucian a aquel Departamento, los recursos humanos y materiales con los que se cuenta, y los mecanismos de que se dispone para sacar el máximo rendimiento a esos recursos. Por eso, y como elemento fundamental de nuestro itinerario hacia la madurez, la ONGD HESEDPERÚ se halla ahora en un proceso de elaboración de aquellas estrategias que le permitan un crecimiento continuado y un impacto claro en la realidad peruana.

La realidad y necesidades del Perú la aportan nuestros misioneros que, a pie de obra, ven, las urgencias que hay que afrontar. Los recursos humanos y materiales los tenemos tanto en Perú como en España. Las estrategias quedan expresadas en el Plan Estratégico de la ONGD que afecta a cada una de sus áreas de trabajo.

Los objetivos generales del Plan Estratégico hasta finales de 2006 son fundamentalmente estos: la difusión de nuestra ONGD a través de diversos recursos - revista, web, trípticos, pegatinas y presentaciones en Power Point -; formación interna; captación de socios, apadrinadores y colaboradores; coordinación externa con otras ONGD's de la Comunidad Valenciana; comunicación fluida con las contrapartes, ampliando la red de colaboradores y entes locales; ejecución de proyectos, principalmente de los ámbitos sanitario y educativo, siempre en función de los recursos con los que cuente la ONGD.

Esa es nuestra tensión: avanzar en la consecución de lo que nos proponemos para este año y medio que tenemos por delante. El tiempo, el compromiso de todos, la ilusión y el empuje que se ponga, nos dirá si era o no realista este Plan Estratégico, hecho, eso sí, con el esfuerzo de muchas personas.