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Recopiladas por Ángel García


Relato de los niños Shipibo

El cangrejo que mordió al tucán

Los tucanes son unos pájaros de la selva que tienen un pico tan grande como su cuerpo. Con sus plumas rojas, amarillas y negras, los habitantes de la selva se fabrican hermosos adornos que se ponen en sus fiestas y bailes.

Nos cuentan nuestros abuelos que, hace mucho tiempo, los tucanes, dando pequeños saltitos, bajaban de las ramas de los árboles, donde vivían, para beber agua de los ríos de la selva. Así era antiguamente, pero ahora los tucanes beben de otra forma, de un modo muy diferente al resto de las aves.

Un buen día, cierto tucán que pasaba el tiempo cantando y tomando el sol sobre la rama de un frondoso árbol de la selva, tuvo sed. Se bajó del árbol ayudándose de su enorme pico y se acercó a un riachuelo que pasaba cerca con la intención de beber un poco de agua y calmar su sed. El tucán se agachó y metió su larguísimo pico en el agua algo turbia del riachuelo. Pero en ese preciso momento, un cangrejo rojo que vivía en el río bajo el agua, con sus tremendas pinzas mordió el pico del tucán. Y por más que el tucán chillaba y sacudía su pico, el cangrejo no lo quiso soltar.

Desde aquel día, los tucanes ya no se bajan de las ramas de los árboles para beber agua. Ahora, al caminar por las trochas o senderos de la selva, escuchamos a los tucanes cantando.
Nosotros sabemos que cantan así, porque llaman a la lluvia para que venga. Y cuando llueve, los tucanes abren su gigantesco pico, tan largo y grueso como su propio cuerpo, y beben mirando al cielo.

Ya no toman agua de los ríos y riachuelos de la selva, porque temen que les pueda morder otra vez el cangrejo rojo con sus tremendas pinzas.

Por eso, nosotros, los niños shipibos, cuando escuchamos cantar a los tucanes, nos avisamos unos a otros que muy pronto va a llover. Y acertamos.

Nos lo enseñaron nuestros abuelos, que saben muchas cosas de la selva.