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Puesto que el tema es serio: HABLEMOS CON SERIEDAD

Un momento de reflexión, una pausa en nuestra vida. Un segundo de nuestro tiempo para mirar y pensar distinto. Sobre la infancia. Atrevernos a mirar cara a cara, a cada uno de los niños, descubrir en sus miradas sus ilusiones, inquietudes, desdichas…, escuchar lo que nos quieren decir, lo que piensan y lo que sienten de su vida en la calle, de la miseria que les rodea, de su explotación laboral. Inconscientemente, surge en nosotros un malestar e impotencia, que intentamos acallar con la consabida frase “yo no puedo hacer nada, eso les toca a los gobiernos, ONG’s, u otras instituciones”.

El reconocimiento de la importancia de la infancia.

La infancia, significa mucho más que el tiempo que transcurre entre el nacimiento y la edad adulta, se refiere a la calidad de esos años de la vida.

La Convención sobre los Derechos del Niño, aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1989, es el primer tratado internacional de derechos humanos, y el primero en considerar los derechos de la niñez como una exigencia con fuerza jurídica obligatoria.

En los años posteriores a la aprobación de la Convención ha habido aumentos considerables en la prestación de bienes y servicios esenciales, como vacunas, mosquiteros tratados con insecticida y sales de rehidratación oral, que los niños y las niñas necesitan para sobrevivir y mantenerse sanos. Desde comienzos de los años 90 hasta el año 2000, la tasa de mortalidad de menores de cinco años disminuyó en el mundo en un 11% y el acceso mundial al agua potable aumentó desde un 77% hasta un 82%. La mortalidad debida a la diarrea, la principal causa de muerte en la infancia a comienzos de los años 90 se redujo a la mitad durante la década, lo que salvó las vidas de un millón de niños y niñas (“Un análisis estadístico”, UNICEF, Nueva York, 2001). La iniciativa Mundial para la Erradicación de la Poliomielitis, iniciada en 1988, contribuyó a reducir el número de casos de poliomielitis desde 350.000 ese año a menos de 700 a finales de 2003 (Tomado de un informe de la O.M.S. en el año 2004 sobre la erradicación de la Polio).

Los 190 gobiernos que se reunieron en mayo de 2002 en la Sesión Especial de la Asamblea General de las Naciones Unidas en favor de la Infancia se comprometieron a acelerar los progresos en el desarrollo de la niñez: promover el mejor comienzo en la vida y una buena salud para los niños y las niñas; ofrecer una educación de calidad; proteger a las niñas y los niños contra los malos tratos, la explotación y la violencia; y luchar contra el VIH/SIDA. Estos compromisos se reflejaron en un nuevo pacto internacional denominado "Un mundo apropiado para los niños". La visión de este documento complementa los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), que abarcan ocho metas primarias que es preciso alcanzar en 2015, se han convertido en objetivos fundamentales de todos los organismos de las Naciones Unidas, inclusive UNICEF, y de donantes bilaterales e instituciones financieras internacionales. “La infancia y la realización de sus derechos figuran de forma destacada en estos objetivos”.

Sin embargo, casi todos los Objetivos de Desarrollo del Milenio se encuentran retrasados. Los organismos de las Naciones Unidas, el Banco Mundial, la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos y otras entidades han expresado repetidas veces su preocupación de que casi todos los ODM -y por tanto la mayoría de las metas de "Un mundo apropiado para los niños"- no se alcanzarán a menos de que los donantes y los gobiernos tomen una serie de medidas concertadas.

Si no se alcanzan los ODM, las consecuencias para la infancia serán trágicas, especialmente para los niños y niñas de los países en desarrollo. La infancia de millones se verá confiscada a causa de la mala salud o la muerte derivada de enfermedades que se pueden evitar. El futuro de muchos otros millones correrá peligro debido al fracaso de los gobiernos para proporcionarles una educación, mientras que el número de niños y niñas huérfanos o vulnerables a causa del VIH/SIDA seguirá aumentando.

Amenazas a la infancia: la pobreza, los conflictos armados y el VIH/SIDA.

La poderosa visión de los derechos de la infancia que se consagró en la Convención y se reforzó en “Un mundo apropiado para los niños” contrasta con la infancia real de la mayoría de los niños y de las niñas del mundo. Alrededor de 29.000 menores de cinco años mueren todos los días debido a causas que se podrían evitar fácilmente, como la deshidratación diarreica, las infecciones agudas de las vías respiratorias, el sarampión y el paludismo. Las vidas de 1.000 millones de niños y niñas están arruinadas por la pobreza, a pesar de la riqueza de las naciones.

  • La pobreza es la causa fundamental de las tasas de morbilidad y mortalidad en la infancia. En el mundo en desarrollo, más de uno de cada tres niños no dispone de una vivienda adecuada, uno de cada cinco niños no tiene acceso al agua potable, y uno de cada siete carece de acceso a servicios esenciales de salud. Más de un 16% de los menores de cinco años no reciben una nutrición adecuada y un 13% de todos los niños y niñas no han acudido nunca a la escuela (Estado mundial de la infancia, UNICEF, 2005).
  • Conflictos armados. Cientos de miles de menores de edad están atrapados en conflictos armados como soldados, se ven obligados a convertirse en refugiados, sufren a causa de la violencia sexual, los malos tratos y la explotación, o son víctimas de los restos de explosivos de guerra.
  • VIH/SIDA. El SIDA es la principal causa de mortalidad en todo el mundo para las personas de 15 a 49 años. Más del 90% de las personas que viven actualmente con VIH/SIDA se encuentran en los países en desarrollo. El VIH/SIDA ha conducido a un aumento de la mortalidad infantil, a una disminución de la esperanza de vida y a la aparición de millones de huérfanos, en los países en desarrollo y especialmente en África subsahariana.

Nuestro objetivo, es dar a conocer, reflexionar sobre algo que todos sabemos. ¿Acaso hay alguien que no sabe que el hambre, pobreza, sida, amenazan a la infancia? Sí, sabemos que pasa, pero tenemos tiene una visión muy paternalista, muy caritativa. Esa visión genética de nuestra supuesta superioridad. Consideramos a la gente del Sur inferiores, tenemos muchos problemas de mirada. Hay que acercarse a la gente pobre, pero, para aprender. Ellos saben dónde está lo que verdaderamente debe importarnos, viven en chabolas, pasan hambre... por eso saben lo que importa.

La denuncia de las violaciones de los derechos de los menores y su defensa, es cosa de todos, de cada uno de nosotros. Ya no podemos quedarnos quietos. Somos responsables de que en este siglo, millones de niños, no puedan disfrutar de ese período de la vida que llamamos infancia. Nos alarmamos cuando escuchamos o leemos que cada siete segundos muere de hambre un niño, 1.000 millones de personas sobreviven con menos de un euro al día, 1.500 millones no tienen acceso a agua potable, 900 millones no saben leer ni escribir... Quienes hemos tenido la suerte de nacer en el lado materialmente próspero de esta historia, tenemos la obligación moral de tratar de equilibrar la balanza, de trabajar con ahínco para que hasta el último habitante de este planeta llegue algún día a gozar de los mismos derechos, recursos y posibilidades que nosotros.