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SEMBRANDO ESPERANZA

Queridos lectores de nuestra revista:

Quisiera presentaros cómo y por qué ha surgido este proyecto que es la ONG Hesed de ayuda a algunos enclaves de la selva peruana, y quisiera comenzar con un relato autóctono de la amazonía peruana:

"Dios caminando encontró a una viejecita bien pobrecita a la que dijo que dentro de poco tendría su buena casa y muchos animales. Al poco tiempo aparecieron las gallinas como si fueran gallinazos. Una señora estaba llorando junto a sus hijitos porque no podían comer, ya no tenían con qué hacer su candela y asar su pescado. En eso se acercó Dios en la forma de un anciano y le dijo que no llorase porque él tenía lo necesario para el fuego, y extrayendo de su bolsillo dos piedras, las frotó haciendo la candela para la señora y sus hijitos" (Tomado de J. Regan, Hacia la tierra sin mal. Estudio de la religión del pueblo en la Amazonía).

En el relato que los indígenas de aquellas tierras cuentan, Dios se mueve ante la necesidad del pobre por un impulso de misericordia, solidaridad y compasión. Estas son las motivaciones que también nos mueven a nosotros a trabajar por la promoción humana de las gentes de la selva peruana. No nos podemos quedar con los brazos cruzados en nuestras seguridades y comodidades mientras a miles de kilómetros, en estos mismos momentos, hay tantas personas necesitadas de nuestra colaboración.

Y, ¿por qué la selva peruana y no otro cualquier lugar?

Bueno, pues toda idea y proyecto tiene su génesis. Y nuestra ONG se gesta en un grupo de seglares y religiosos franciscanos que suelen reunirse en Valencia cada quince días. En este grupo surgió el deseo y la necesidad de colaborar en alguna tarea humanitaria que fuese expresión del compromiso cristiano de todos ellos.

Es conocido que la Orden Franciscana tiene un compromiso con la selva desde, prácticamente, la llegada de los españoles a tierras peruanas. Ya en el siglo XVI grupos de misioneros franciscanos surcaron los ríos de la Selva Amazónica entablando contacto con las tribus autóctonas. Estos comienzos no fueron, en absoluto, fáciles: enfermedades, revueltas indígenas, problemas políticos con las metrópolis y otros avatares tejen una página hermosa de la historia de las misiones franciscanas. Así uno de los estudiosos de la historia de la amazonía peruana dice:


Construcciones de la selva, a base de madera y 
techos de hojas de palma.

"Los franciscanos eran los grandes exploradores de la Amazonía. Avencio Villarejo dice que sus exploraciones se extendían por ríos innavegables, caudalosos y arrebatadores, por tierras sumamente abruptas entre numerosísimas tribus aguerridas. Escribieron muchos informes y el Padre Sobreviela, en 1790, hizo un mapa de la cuenca del Huallaga y Ucayali. Aunque sufrieron varias interrupciones en su trabajo, mostraron una gran valentía en arriesgar sus vidas por sus ideales religiosos."

El trabajo de los franciscanos en aquellas tierras ha continuado a través del tiempo y la presencia de frailes de nuestra Provincia Franciscana de Valencia, Aragón y Baleares ha sido patente en esta aventura evangélica. Numerosos religiosos de nuestra Provincia o con origen en nuestro territorio fueron evangelizadores allí. Entre ellos podrían destacarse a Nicolás Giner y a Manuel Navarro, cofundadores de algunas de las ciudades de la amazonía peruana.

La presencia y el compromiso de la Provincia se hará más patente con la creación de los Vicariatos de Requena y San Ramón, en el año 1958. Será a partir de esta fecha, mucho más cercana a nosotros, cuando un nutrido número de hermanos realice su labor en aquellas tierras. En estos años se incorporaron a los nuevos vicariatos Severino González (recordado en
Contamana por sus dotes espirituales y por sus conocimientos médicos), José Ramón Palací (cuya labor misionera se realiza en Orellana) y Jesús Carballo (su misión se realiza principalmente en Requena). Otros religiosos se incorporarían años más tarde como son: Joaquín Ferrer (se encuentra en Mazamari , Mauricio Muñoz (en la actualidad está en la Provincia), Faustino Zapico y Antonio Soriano (ambos en Contamana).

Nuestros misioneros más veteranos, los hermanos José
Palací y Jesús Carballo (a la izquierda) junto a la hermana de
éste último, Lourdes Carballo, y Fr. Severino Esteban,
responsable del Centro Misional de Lima.

También cabe destacar que desde hace unos años, otros religiosos han acompañado o sustituido temporalmente, aprovechando los periodos de vacaciones, a los misioneros allí residentes. Junto a esta asistencia temporal de los religiosos también ha sido notable el número de seglares que han dedicado parte de sus vacaciones, o tiempos más prolongados, para colaborar con la tarea de los misioneros, concretamente en los colegios de Mazamari, Orellana y Contamana.

Pues bien todo este contacto con aquella realidad a través de los frailes o de los seglares que han estado allí ha sido lo que ha hecho que nuestra mirada se dirija hacia la selva peruana.

Así pues, queremos ser cauce de la solidaridad y fraternidad con aquellos pueblos para que la promoción humana de sus gentes sea una realidad en todo lo que nos sea posible, y a la vez para aprender de ellos a mirar la realidad de nuestro mundo con un poco más de realismo.

Fr. Fernando Hueso, presidente de la ONG HESED PERÚ.