Voluntarios (3)

Juan José Bolinches y Amparo Calabuig, amigos de los hermanos de Contamana viajaron a esta ciudad de Perú por espacio de un mes. Ambos llevaron a cabo una gran tarea profesional, además de la compañía a los hermanos. Médico él, psicóloga ella, tuvieron todo el trabajo que quisieron. A continuación, ofrecemos un extracto del informe que Juanjo escribió en relación a las visitas realizadas a los caseríos.

En los caseríos hemos observado:

Respecto de la higiene personal:

Cocodrilo

Cocodrilo descuartizado en uno de los poblados visitados en la campaña médica de Contamana.

Respecto de la alimentación:

Para ser atendidos

Colas para ser atendidos por el médico Juanjo en un poblado

Respecto del cuidado y respeto por los espacios comunes (los que hemos visto han sido la escuela, el césped de delante, los aseos de la escuela y la calle principal del caserío)

Voluntarios de Contamana

Voluntarios de Contamana que participaron en la campaña solidaria organizada desde la parroquia.

Respecto de su medio ambiente:

Respecto de la colaboración de las autoridades:

Otros aspectos:

El Hno José Luis Coll con varios voluntarios

El Hno José Luis Coll junto a varios voluntarios en la llegada a uno de los múltiples pobldos visitados.

Nos atrevemos a hacer ciertas sugerencias:

1. Los profesionales de la salud tienen una gran tarea por delante en cuanto a educación de la higiene, tanto personal como comunitaria, tanto en el tema del agua, como de la alimentación, primeros cuidados, atención y estimulación al niño en desarrollo, información sobre planificación familiar.

2. Desconocemos la tarea magisterial en este campo. Pero podría haber una mínima coordinación.

3. Los gobernantes de los caseríos deben de ser formados en una mínima organización de su sociedad. Organización significa capacidad para afrontar retos más complejos. Sin una mínima organización, no se puede evolucionar más allá de un nivel muy primario de supervivencia. Aquí, cabría hacer una reflexión más profunda del tejido social, un poco roto, a nuestro parecer, en algunos caseríos, sobre todo los más próximos a Contamana (la gente vive en la misma Contamana, pero tiene su chacra en el caserío y va y viene, pero ya no vive en el caserío).

4. Cualquier proyecto que se plantee precisa de dos cuestiones esenciales:

5. El papel de la mujer es determinante en el cambio, porque es la que va a educar a los hijos. No nos parece que, con la carga de trabajo que tienen, distribuyan sus tareas y su tiempo de modo organizado, con lo cual el trabajo no les cunde. Aparte de educar en hábitos a sus hijos, les deben enseñar que colaboren en las tareas de la casa, en cuidar de los hermanos pequeños, etc. Trabajan demasiadas horas, pero su trabajo rinde pocos resultados.

6. La situación de las inundaciones es excepcional y esta gente ha carecido de lo más básico. Pero, dado que hemos observado una actitud de pedir más en algunos caseríos ("¿cuándo van a traer más medicinas?", por ejemplo), planteamos que el "dar" a los caseríos no sea a cambio de nada, sino que sus pobladores tengan que realizar alguna acción o algo que se pueda evaluar. Dar por dar es paternalismo y sólo produce dependencia.

7. Hemos visitado poblados con el espacio llenos de chanchos y gallinas, pero no comían carne (fuente importante de hierro para paliar la anemia) porque eran para vender. Pensamos en una mínima capacitación para criar en forma de explotación y que puedan vender, pero también comer en casa.

NOTA FINAL: en este informe se han manejado datos de:

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Sensibilización

HESED-PERU en Alzira

Hola a todos.

A finales de septiembre Manos Unidas de Alzira organizó una charla en el salón de actos de la parroquia de Ntra. Sra. del Lluch, a cargo de Monseñor Juan Oliver Climent, a quien todos conocéis desde hace tiempo.

Ahora que empieza el curso es necesario que comencemos nuestra actividad en la cooperación con más actividad que nunca, dada la situación mundial por la que atravesamos. La presentación de Monseñor Oliver estuvo a cargo de Don Juan Eduardo Santón, feligrés de la parroquia.

Conferencia 1

Aspecto de la sala de la parroquia de Ntra Sra del Lluch durante la conferencia.

El Obispo Oliver nos situó geográficamente en su área de actividad pastoral en Perú-Vicariato de Requena; nos explicó todo lo que están haciendo y con los pocos medios humanos y materiales que tienen, quiero reseñar, la cercanía, la bondad, y la humildad que desprende la figura del Obispo franciscano Juan Oliver que impactó a todos los presentes.

Conferencia 2

El Hno Juan Oliver se dirige al auditorio de Alzira

También nos explicó que la palabra latina HESED, significa MISERICORDIA, que es al fin y al cabo a lo que todos debemos aspirar a ser misericordiosos como es nuestro Padre, sobre todo con los más pobres entre los pobres de la tierra.

Como dice la madre Teresa de Calcuta "que sería del océano si le faltara alguna de sus gotas", pues sigamos añadiendo gotas en el océano para que no falte ninguna.

El Obispo salvadoreño Monseñor Romero decía "que no es voluntad de Dios que unos lo tengan todo y otros nada". Hace más de treinta años que le asesinaron.

Conferencia 3

Se realizó una proyección para dinamizar la charla.

Un abrazo enorme y gracias por colaborar con nosotros con tanto interés y con tantísimo cariño como ponéis en todo lo que hacéis

Maria Cruz Carrió.
Alzira Octubre 2012

Visita de Juan Oliver

El hermano Juan ha viajado por un breve periodo de tiempo con el fin de atender diversos temas relacionados con su misión.

Estuvo en Roma para participar en la Segunda reunión de los Cardenales y Obispos OFM. Allí se trató, entre otras cosas, de las Misiones de los Hermanos Menores y del Proyecto Amazonía de la Orden que, entre otros puntos de actuación, se fija en el territorio del Vicariato de Requena, donde se piensa crear una fraternidad en Orellana con cinco o más religiosos que ya han recibido la obediencia.

Hno Juan Oliver

El Hno Juan Oliver dirigiendo unas palabras a las personas asistentes a la eucaristía

En el tiempo que ha pasado en España hemos podido encontrarnos todos los que, de algún modo, nos sentimos vinculados a la zona del Vicariato en la selva peruana.

El pasado 7 de octubre se celebró una Eucaristía en la Iglesia del convento de Nuestra Señora de los Ángeles de Valencia. A ella asistieron miembros de Hesed Perú, voluntarios, amigos y simpatizantes. La razón: celebrar y compartir con el hermano Juan Oliver un tiempo de alegría y comunión durante su estancia en España. Como siempre son momentos familiares y festivos.

Aspecto de la nave de la iglesia

Aspecto de la nave de la iglesia durante la eucaristía

El hermano Juan agradeció la ayuda y la solidaridad de los allí reunidos también en nombre de los hermanos y hermanas que están trabajando en el Vicariato de Requena.

Este año la eucaristía contó con otro evento especial y es que coincidió con la inauguración de la exposición fotográfica "La Selva de Perú. Un recorrido Solidario" en el convento de Nuestra Señora de los Ángeles.

Al acabar la celebración todos los asistentes pudieron pasar a disfrutar de las imágenes y de la compañía y rato de encuentro que tuvo lugar tras la inauguración.

Exposición fotográfica en el claustro

Aspecto del claustro en la inauguración de la exposición fotográfica de Hesed Perú.

El convento ha sido restaurado recientemente a lo que se había esperado para poder realizar la exposición en este lugar. La exposición ha tenido lugar en el claustro del convento y la belleza del lugar ha hecho de la exposición un conjunto digno de visitar.

La exposición, como hemos comentado otras veces, muestra mediante fotografías divididas por temáticas la realidad de la zona de misión francisana y ha permanecido un tiempo abierta al público en este bello lugar.
Agradecemos como siempre al hermano Juan que guarde un tiempo para compartir con nosotros. Es una alegría contar con su presencia. Le acompañamos con nuestras oraciones tras su regreso a Perú.

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Carta a los hermanos

Días atrás se recibía desde Contamana una Carta de los hermanos en la que nos recordaban que ya están allí un año (Dios mío, pero qué rápido pasa el tiempo). Es una carta dirigida a los hermanos franciscanos de Valencia, Aragón y Baleares. Hemos pedido permiso a los autores para publicarla en la revista, puesto que en ella narran la vida de este tiempo, lo que han podido experimentar y hacer, y esto siempre es estimulante para quienes les tratamos de acompañar desde aquí, también para ustedes, lectores de Hesed. Con el convencimiento de que hará mucho bien a quienes la lean, les pedimos que la acojan como un regalo más de nuestros hermanos misioneros.

Contamana, 23 de octubre 2011

Estimados hermanos: paz y bien

El 28 de octubre hará un año que llegamos a Lima (Perú) y el 4 de noviembre a Contamana. Ha sido un año intenso de adaptación al medio y a la cultura, pero un tiempo para ir integrándonos en la nueva misión. Agradecemos a Dios el trabajo misionero realizado por los hermanos que nos precedieron: Severino González, José Palací, Faustino Zapico, su dedicación y entrega generosa se palpa en todo lo que sembraron en el corazón de estas gentes de la selva. Su esfuerzo constante y acertado se percibe en las obras realizadas y en el desarrollo de las personas, muchas formadas por todos ellos.

Damos gracias a Dios por permitirnos estar en la Selva para que la labor iniciada por nuestros hermanos continúe. Creemos que la presencia de hermanos de la Provincia es significativa y profética, nos da una mayor amplitud misionera.

Hnos Ramón y José Luis

Los hermanos Ramón Cobo y José Luis Coll en Contamana.

Paco Pérez Hermoso nos recibió en la misión, nos esperaba para que el paso fuera lo más informado y certero posible, después de unos días de mucha información y compartir, nos dejó para volver a la Provincia. Agradecemos todo lo que hizo por esta comunidad, le tocaron tiempos difíciles. Más tarde la visita del obispo, Juan Oliver, esperada para aclarar y situarnos. Juan nos indicó los campos de misión principal. El colegio especial (CEBE San Francisco) y profesores de religión, se encargaría Cobo; la parroquia y acción social, José Luis. Y, así, comenzó nuestra andadura. Poco a poco, con lo contado e informado por los hermanos y, con lo que el día a día va brotando, hemos ido tomando conciencia de las formas de pensar y actuar de la gente de la selva. Este año, como primero, ha estado repleto de anécdotas y acontecimientos que nos han ido sorprendiendo, unas veces y, otras, dolido, como la vida misma. Hemos caminado, como acá se dice, con desaciertos y aciertos, dificultades y pequeños logros. Sentimos la urgencia de animar a toda la gente que colabora con nosotros en los distintos campos de misión, hemos de implicar mucho más a los laicos, con todas las dificultades reales con las que nos encontramos.

Niños de Contamana

Niños de Contamana obligados a vivir en los altos de las casasdebido a la innundación.

Nuestros terrenos de misión:

Visitando a algunas familias

El Hno José Luis Coll atendiendo a algunas familias afectadas por la inuncación

Vamos a cumplir un año en Contamana, sólo nos queda agradecimiento por tanto don recibido, ante todo por "la fuerza de Dios que se manifiesta en la debilidad", como diría San Pablo. Es un don estar los dos juntos, somos distintos, pero unidos en lo fundamental. Nuestra vida es sencilla: vamos al mercado, hacemos la comida, trabajamos y respetamos el trabajo de cada uno; en la mesa compartimos lo que vamos encontrando, buscamos espacios para leer y estudiar, y, rezamos juntos.

Hemos tenido, en este año, la visita de Juan Oliver: tiempo para compartir y proyectar; el hermano Gerard de Tierra Blanca: sus conversaciones sobre esta realidad, que tanto conoce, nos ayudan; Juanjo y Amparo, en la campaña médica: tiempo muy bien aprovechado; Juan Carlos Moya: tuvimos noticias de la marcha de la provincia y de los hermanos; Pepe Pascual Torró, a quien Cobo acompañó a Orellana, y luego vino para estar unos días con nosotros; y Paco, sacerdote de Valencia, que actualmente está en Lima, nos comentó sus experiencias pastorales.

solidaridad

La solidaridad se materializó en lotes de alimentos de primera necesidad para las familias agectadas por las inundaciones

Intentamos estar en comunicación con la Provincia. El internet nos ofrece esta posibilidad. Seguimos de cerca las noticias que nos llegan. Os pedimos que nos tengáis en cuenta en vuestra oración ante el Señor.

Un abrazo.

Ramón Cobo y José Luis

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Entrevista a Monseñor Víctor de la Peña

Monseñor Víctor de la Peña, regresó a España en el año 2005. Durante la estancia en España, el Hermano Juan suele ir a visitar a los franciscanos y amigos. Dentro de sus numerosos viajes, podríamos decir que la visita a Monseñor Víctor de la Peña es de "cumplimiento obligatorio"; éste reside actualmente en el Convento Nuestra Señora de Regla de Chipiona (Cádiz). Este año tuvimos la oportunidad de acompañarlo dos de sus hermanas (María y una servidora) estuvimos conversando y compartiendo la comida con él. A este encuentro se unió la Hermana Inés (Franciscana del Rebaño de María, que dedicó muchos años de su vida a la ciudad de Jenaro Herrera) y el Ministro Provincial de la Provincia de Nuestra Señora de Regla (Granada), el Hermano Severino Calderón.

 

P: ¿En que momento de su vida decidió ir a las misiones?

Se es misionero no por una gracias tumbativa del Señor, a lo San Pablo, sino por una cadena de gracias que te van llamando de tantas maneras y que llega un momento que dices "aquí estoy, mándame". Y así nació mi vocación misionera. Puedo titularla en palabras de mi madre:"YA TE HAS SALIDO CON LA TUYA". Desde joven había manifestado mi deseo de ir de misionero a América. Mis padres no querían. En junio de 1971, terminado el año escolar en Martos, recibí el beneplácito del P. Provincial y del Definitorio. Me puse en contacto con Mons. Luís Arroyo que estaba en España y era el Obispo del Vicariato Apostólico de Requena, donde yo quería ir, pues lo conocía por dos grandes misioneros R.P. José Ramón Palací y P. Francisco Peñuela. Fui a comunicárselo a mis padres que estaban en San Sebastián. Compré dos botellas de cava. Al terminar el almuerzo estando de sobremesa, saqué la bebida y dije: esto hay que celebrarlo. Qué hay que celebrar, dice mi madre. Leo la carta y con lágrimas dice: "YA TE HAS SALIDO CON LA TUYA." Era el momento de Dios y mi momento.

Juan Oliver y la hermana Inés con Víctor de la Peña

El Hno Juan Oliver y la Hna Inés con el Hno Víctor de la Peña

P: ¿Cómo vivió la adaptación a una realidad tan distinta de la nuestra? ¿En qué pueblos vivió?

Pronto pude darme cuenta que SER IGLESIA, HACER IGLESIA y VIVIR COMO IGLESIA era una tarea de aprendizaje, de escuchar al Espíritu que me hablaba desde una realidad tan distinta a la vivida en España y que desde ahora era mi verdadera realidad. Se trataba de escuchar al Espíritu, a la gente que me hablaba con su palabra, pero sobre todo con su silencio y con su modo de vivir el día a día. El misionero se aclimata pronto al ambiente físico.—En la selva clima caluroso y húmedo. Es también relativamente fácil acostumbrarse a las comidas, incluso hasta a la carne de mono y de otros animales que nunca hemos comido. La mayor dificultad, creo yo, es aclimatarse, valga la palabra, sicológica y culturalmente. Las palabras, en general, son las mismas, mas no así muchas veces su significado. Hay que asumir con mucha humildad este proceso de inculturación que supone tu presencia. Tienes que dejarte evangelizar antes de ser evangelizador.

Viví solamente en dos. En Orellana, diciembre del 71 a marzo de 74 y en Requena, 1974 al 2005. Desde Requena una vez nombrado Obispo pude visitar con mi "palacio flotante" los más de 300 caseríos que formaban todo el Vicariato.

P: ¿En qué momento fue nombrado Obispo del Vicariato Apostólico de Requena? ¿Podría comentarnos el cambio que supuso en su vida y en su tarea misionera?

El 17 de diciembre de 1982 esta firmada la Bula de mi nombramiento como Obispo titular de Avitta Bibba y auxiliar del Vicariato Apostólico de Requena. El 23 de enero del 83 llegué a Lima para una reunión del Definitorio Provincial y llamándome el Nuncio me lo comunicó y me pidió el consentimiento que al día siguiente lleve a la Nunciatura por escrito. La decisión estaba tomada y la Obediencia al Papa cumplida.
EL CAMBIO que supuso en mi vida y en mi actividad misionera fue grande, máxime considerando que soy un enamorado de la enseñanza y llevaba como responsabilidad la dirección de la Normal y de nuestro Colegio "Padre Agustín López Pardo". Seguí apoyando la pastoral educativa pero de otra manera.

Me convertí en misionero itinerante y de la LANCHA. Cada viaje que realizaba duraba un mes y medio y como el Señor enseñaba y curaba, y yo sabía enseñar, pero no curar, tuve la suerte de que en cada salida de la lancha, programado con tiempo hubo voluntarios, tanto para catequesis como para salud y otras necesidades de los caseríos: Enfermeras, médicos, carpinteros…Cada viaje era sumamente gratificante y los caseríos agradecían estos servicios.

Misa crismal

En una Misa Crismal en la catedral de Requena.

P: Después de tantos años de convivencia ¿Podría acercarnos un poco al carácter de la gente de la selva peruana?

No es fácil responder objetivamente a esta pregunta, aunque más de una vez lo he intentado. Mi primera impresión que saqué en Orellana fue la siguiente, nos trasladamos al 1971. Tuve la impresión que eran personas afectivamente frías. Llegaba una lancha y salía a observar. Venía algún familiar de niños o jóvenes que estaban esperando a sus padres o hermanos después de dos o tres meses fuera y no percibí muestra alguna de cariño externo: ni un beso, ni un abrazo.

Hay unos tópicos generales que todos vamos admitiendo desde nuestra experiencia : son amables, hospitalarios, no te levantan la voz, ni les agrada que se la levantes. Saben compartir y son generosos con lo poco que tienen.

Todo esto es verdad y quizás haya una explicación porqué no hay otros caracteres comunes a la gente de la selva. Hay que tener en cuenta que la selva peruana comprende más de 725.000 kilómetros cuadrados y que en ella hay cerca de 50 grupos etno-linguísticos con su modo de ser bastante diferentes. Por ello no es posible generalizar, ni lo positivo, ni lo negativo. Otra cosa es hablar del carácter de los pobladores de las ciudades de la selva.

En Requena realizando trabajos de carpintería

Mons Víctor de la Peña en su etapa de Requena, realizando unos trabajos de carpintería.

P: ¿Hay diferencias entre la Iglesia española y la latinoamericana?

Hay que admitir que la Iglesia latinoamericana está muy ligada a toda la problemática socio cultural. Al principio nos hablaban en casi todas las reuniones de la necesidad de la inculturación; de asumir los valores que veíamos y potenciarlos asumiendo todo el proceso de desarrollo del pueblo al que teníamos que servir. Yo creo que la Teología de la liberación nos hizo mucho bien en la medida que llegamos a captar su contenido prescindiendo muchas veces de sus palabras. Se vive una Iglesia más familiar y más popular. A la española yo la veo más jerárquica y más cultual. Y no me entretengo en esta pregunta porque creo que estamos entrando con "la nueva evangelización" en un proceso muy importante de vivencia de los valores del evangelio desde las realidades socio culturales del mundo actual que ya quiso el Vaticano II.

P: Estamos seguros que hay muchas vivencias y anécdotas que le han dejado huella… ¿le gustaría compartir alguna con nosotros?

Ciertamente tarde o temprano te encuentra con situaciones para ti insospechadas. Les contaré una sola porque es bastante amplia y me ocurrió en Orellana a los pocos días de haber llegado y que me ayudó a entender mejor a la gente y aclimatarme sicológicamente a mi nueva sociedad. Estaba solo en Orellana y en aquel tiempo no tenía luz eléctrica y suele anochecer muy temprano. Serían las seis y cuarto de la tarde y se presenta un matrimonio con sus cinco hijos a pedirme les apuntara para el cursillo prebautismal. Como no teníamos luz les pedí que, por favor, vinieran al día siguiente a las ocho de la mañana. Cómo no, padrecito, a las ocho estamos aquí. Al día siguiente a las ocho menos cinco estoy esperándoles en la puerta. Son las ocho y media, las nueve y no llegan. Cerré la puerta y me fui a preparar mi desayuno.

Al poco tiempo escucho un sonido gutural fuerte que se repite varias veces. Era la familia. Aquí estamos, padrecito, para apuntar a nuestros hijos. Con mucha delicadeza les dije: ¿ no habíamos quedado que a las ocho les esperaba?.—Sí, padrecito, y ¿qué horas es?.—Fui aprendiendo que en la selva, donde todavía los relojes no vestían pulsera, el tiempo era referencial. Y esta lección me sirvió siempre. Aquí no terminó todo. Pasaron al despacho y después de acomodarnos, pregunté por el nombre del más mayorcito para rellenar la ficho de inscripción. ¿Cuándo ha nacido?, mes, día y año. A lo que la mamá me responde: ¡ cuando, quizás, padrecito habrá nacido!. En aquellos años en muchos pueblos no había registro civil. Calculando por lo que la mamá me iba diciendo puse día, mes y año. Hice lo mismo con los otros cuatro. Ya todos estaban estrenando fecha de nacimiento. Mi sorpresa vino al final cuando veo que la señora da con el codo a su esposo, que había estado todo el tiempo callado, diciéndole con alegría: no te decía yo que el padrecito sabía cuando habían nacido nuestros hijos?.

Con el Hno Severino Calderón

Los dos obispos acompañados por el Hno Severino Calderón, Ministro provincial de Granada.

P: En el momento actual ¿cómo vive desde aquí y en su situación personal la misión?

Recuerdo que cuando ya tenía la Obediencia del P. General para ir a la selva del Vicariato Apostólico de Requena, muchos me decían un poco indignados:"tanto estudiar para ir ahora a la selva." Pude comprobar en los largos años pasados en la selva que todos los estudios me han servido. Ahora me preguntan cómo vivo desde aquí y en mi situación personal la misión?. Lo digo con gran cariño; ahora uso muy poco la inteligencia, soy más corazón y vivo un amor más profundo a esos mis hermanos que el Señor me regaló y que saben ellos que les quiero de verdad y ellos me lo manifiestan igualmente.

P: Por último, ¿qué les diría a los lectores de la revista Hesed Perú?

Lo primero que tengo que decir, porque esto me lo digo a mi es que desde el primer número sentí mucha envidia. No digo si era santa o no, sí digo que era envidia misionera. También diría a los lectores que no hagan como yo. Recibo la revista, me siento y si es posible no me levanto hasta llegar a la contraportada, recreándome en cada uno de los Departamentos, pues conozco todos menos 6.

Les digo también que estén orgullosos de lo que están haciendo por las misiones, por esos hermanos nuestros que el Señor nos regala para que les amemos como el mismo Jesús nos ama a nosotros.
Les diría que sigan siendo generosos colaborando para la realización de cada uno de los proyectos tan bien presentados y de cuya realización se da cuenta detallada.

Vayan también, como no, mis palabras de felicitación y de ánimo, a todo el equipo de redacción, administración, preciosa diagramación e impresión tan cuidada. Y para no quedarme en inciensos merecidos ofrezco mi pobre colaboración cuando la acertada dirección de la revista lo crea oportuno.

Muchas gracias, por dedicarnos este tiempo.