Entrevista con Fr. Juan Oliver,
Obispo Coadjutor de Requena (Perú)
Hemos querido acercarnos en este número con el que arranca la andadura de la Revista HESED a la persona, quizá, más culpable de que esta ONG y esta Revista vean la luz. Nos referimos a Fr. Juan Oliver Climent, franciscano natural de Carcaixent y hasta fechas muy recientes Ministro Provincial de la Provincia franciscana de Valencia, Aragón y Baleares. A principios de marzo fue nombrado por Juan Pablo II Obispo Coadjutor del Vicariato de Requena (Perú). Su empeño en que esta ONG saliera adelante, como el hecho de que ahora va a dedicar su vida a las gentes del Perú justifica sobradamente la presente entrevista.
Por Juan Carlos Moya y José Pascual Torró
¿Cómo nació en ti la idea de crear esta ONG, cuando ya existen otros mecanismos en la selva peruana que aportan ayuda a las necesidades de aquella zona?
En primer lugar, quiero decir que la idea de crear esta ONG no fue exclusivamente mía. Hace casi tres años que varios hermanos de nuestra Provincia hablamos de la conveniencia de disponer de una Asociación. ¿A qué se debía esta idea? El motivo es que varios religiosos de nuestra Provincia viven en varias partes de la Selva de Perú; son personas admirables; algunos de ellos están allí desde hace más de cuarenta años. En aquellas tierras, las necesidades son muchas, y los recursos muy escasos. Es cierto que hay organizaciones que les ayudan, pero en algunos momentos y para algunas acciones no disponen de las ayudas necesarias.
Personalmente, siempre me he sentido muy cerca de ellos y he procurado interesarme por sus proyectos, además de animar a nuestros religiosos más jóvenes a vivir una experiencia, durante los veranos, con ellos.
Tuve la ocasión de conocer aquella realidad en agosto del año 2001. Aunque fueron pocos días, creo que llegué a conocer bastante aquella realidad. Y aumentó mi aprecio y admiración por ellos y por las tareas que llevan adelante, sobre todo con niños (escuelas, talleres, centros de salud). Los recursos, como he dicho, son escasos, y las obras muy necesarias para la atención integral de aquellas personas.
Por otra parte, en el grupo que solemos reunirnos los viernes cada quince días, en más de una ocasión los comentarios iban en la línea de "tenemos que hacer algo". Es decir, nuestra vida no puede quedar encerrada en estos límites, en nuestros problemas o comodidades, ni nuestra formación carecer de una dimensión práctica y vital.
Creo que es así como se fue consolidando la idea, el proyecto de solicitar la aprobación de la ONG HESED.
¿Qué crees que puede aportar esta ONG en el conjunto de la amplia zona a la que va dirigida su acción?
Así es, aunque hemos limitado bastante su campo de acción (la Selva Peruana, en concreto los Vicariatos de Requena y de San Ramón, por ser los lugares en donde viven, trabajan y evangelizan nuestros misioneros), aquella es una zona amplia, muy extensa. Por otra parte, hemos comentado, en alguna ocasión, que las comunicaciones allí son lentas, costosas; en el Vicariato de Requena la única "carretera" es el río Ucayali; podéis suponer, pues, que para trasladarse de un lugar a otro se necesitan muchas horas, incluso días.
Con respecto a lo que esta ONG puede aportar, pienso que, en primer lugar, para los que viven allí puede significar un lazo de unión, un sentirse respaldados, recordados, tenidos en cuenta. Además, la ayuda que desde aquí pueda dar se, allí será siempre muy importante, aunque no dejará de ser una gota en un mar inmenso. Pero lo que nosotros podamos hacer, junto a lo que otros ya realizan, seguro que contribuirá a mejorar algunas condiciones de allí o a mantener los proyectos que tienen, en definitiva a mejorar las condiciones vitales de algunas personas.
Me gusta decir, además, que esta ONG no es sólo para dar ayudas; para nosotros es una exigencia ineludible sentir el dolor y la necesidad del que está lejos pero que es de nuestra familia humana, y esto, si nos lleva a la acción, nos beneficia a nosotros mismos, pues nos hace más humanos y solidarios, fraternos.
Los primeros pasos para la constitución de la ONG ya se han dado, ¿cómo prevés los próximos? ¿Con qué dificultades y ventajas ves que se pueden encontrar su desarrollo?
Doy gracias a todos los que desde sus comienzos han participado en su constitución. La colaboración ha sido muy positiva. Hasta este momento, todavía no hemos tenido una respuesta del Ministerio del Interior, que es el que ha de legalizar una ONG con las características de la nuestra. Esperamos que su respuesta sea positiva para nuestras intenciones.
Pero no hemos estado parados. Hemos continuado trabajando en aquellas cosas que nos parecen (contando con nuestra inexperiencia) que pueden ser necesarias para que la ONG HESED sea una asociación viva. Hay iniciativas que ya se van plasmando en realidades. Y, sobre todo, hay personas que trabajan con mucho interés en varios proyectos (Revista, Página web, material de información, etc.).
Entre los pasos que hay que seguir dando, me parece que, además de lo que queda por hacer aquí (en cuanto a socios, formación necesaria para proyectos, etc.), el contacto y la colaboración estrecha con los misioneros y los que colaboran con ellos es una de las tareas más urgentes. Cierto que todavía estamos en los comienzos, pero cuanto antes habrá que establecer y mantener una comunicación directa y continua con ellos.
En cuanto a las dificultades y ventajas que me preguntas, para mí es ahora difícil de prever. En una de las reuniones que tuvimos, insistí en lo que personalmente pienso (y que está expresado en los Estatutos; acerca de la finalidad y también de la identidad de esta ONG. Mantener su sentido original es, en mi opinión, fundamental. Saber qué somos y para qué deberá ser evaluado cada cierto tiempo para no perder la orientación.
Por otra parte, somos un grupo de personas y todo grupo está expuesto a dificultades y también a peligros, que pueden echar a perder lo que se pretende. Pienso que también a todo esto hay que estar alerta.
Por lo que tú mismo conoces y por lo que te has ido informando últimamente, ¿qué áreas de necesidad son las que requieren una mayor urgencia de acción?
De verdad que, hasta ahora, mi conocimiento de aquella realidad es bastante pobre. Ni por los días que estuve allí ni por las conversaciones que he mantenido con varias personas puedo afirmar que sé cuáles son las áreas de necesidad, ni cuáles las más urgentes.
No obstante, aunque pueda parecer una vaguedad, me parece que los problemas o las necesidades más urgentes son las que afectan directamente a la persona: alimentación, salud, formación. Pienso también en la cuestión del trabajo, en la capacitación para el mismo, y en otras cuestiones relativas a él (comercio, intercambio, por ejemplo).
Hay otras necesidades urgentes, desde el punto de vista del evangelizador: la formación de catequistas y responsables de las comunidades, construcción de capillas para las celebraciones... También en todo esto se puede ayudar, incluso de forma personal.
Aquí, en los países más capitalizados, aplicamos constantemente el adjetivo "integral" a muchas realidades: la educación, el desarrollo, la formación... Situándote en la medida que puedas en la selva del Perú, ¿qué contenido crees que se le puede dar al "desarrollo integral" de aquella zona, de aquellas personas?
Mi dificultad ahora mismo está precisamente en situarme allí, aunque sea sólo "en cuanto pueda". "Integral" supongo que quiere decir que hay que atender a la persona en todas sus dimensiones y en todo lo que sean sus necesidades. Aquí, en estos países capitalistas, a pesar de los vacíos y deficiencias que podemos experimentar, se puede decir que hay una oferta integral, al menos teóricamente; sin embargo, estamos todavía lejos de poder afirmar que las personas logramos una formación y un desarrollo integral. Me parece que entre nosotros hay muchas insatisfacciones, muchas exigencias, a pesar de que nuestras necesidades están bastante cubiertas.
Allí, en los países empobrecidos, falta todo o casi todo. Hay mucho que hacer y muchas dificultades que superar. Estoy convencido de que allí se pretende ese grado de integralidad del que hablas, pero urgidos sobre todo por las necesidades básicas del ser humano: alimentación, sanidad, ser amados...
En otro orden de cosas, la vida no deja de dar sorpresas. ¿Fue esa una de las palabras que definió tus primeros momentos tras la publicación de tu nombramiento como Obispo Coadjutor del Vicariato de Requena? Al cabo de este tiempo, ¿cómo has ido encajando esta nueva tarea?
Es cierto lo de las sorpresas. Mi nombramiento fue una de ellas, y las sorpresas son siempre inesperadas. Pero nada es casualidad o fruto del
azar. Desde el primer momento en que me comunicaron esta noticia, he intentado ver la voluntad de Dios, manifestada a través de medios humanos, y que mi respuesta fuera la de quien quiere vivir con alegría la misión que se le confía.
Durante este tiempo (casi dos meses) son muchos los "trabajos" que he tenido que hacer. Y no me refiero principalmente a aquello que afecta al ministerio que yo desempeñaba
en nuestra Provincia, sino a los niveles más profundos de mi persona. Toda mi existencia la he vivido aquí: mis
sueños e ideales, mis debilidades y fracasos, mi familia y mi Provincia, todo
está aquí.
Desde que me comunicaron el nombramiento, uno de los sentimientos más profundos que experimenté fue éste: los pobres quieren que vivas tu vocación y tu carisma con ellos, siendo uno de ellos. Esto fue lo que me produjo una gran alegría. Recuerdo que en el viaje de vuelta, así se lo comuniqué a uno de mis hermanos, oré como nunca lo había hecho una de las oración preferidas por mí, la de Carlos de Foucault: "Padre, me pongo en tus manos. Haz de mí lo que quieres; sea lo que sea te doy las gracias...".
Todavía no sé cuál va a ser mi misión. Estoy convencido que la primera será aprender.
En fechas muy recientes partirás para allá. ¿Con qué actitud y ánimo vas?
Quisiera que fuera con la mejor actitud y ánimo: la del que es enviado a vivir y a ser testigo de la Buena Noticia de Jesucristo, del Reino de Dios. La de quien está seguro de que Dios está siempre a nuestro lado y se encuentra con nosotros, sobre todo, en el más pobre y necesitado. La de quien confía en los hermanos, los de aquí y los de allí, y se siente parte de esta Fraternidad universal que es nuestra Orden. La de quien se pone en camino guiado por la promesa de Dios.
Sin duda alguna la necesidad allá es muy grande. En relación a la ONG HESED, ¿qué papel prevés desempeñar desde la selva?
Tal vez yo pueda servir de vínculo entre HESED y aquella realidad humana y social a la que se quiere dirigir nuestra ONG. Por otra parte, los que estáis aquí podéis estar seguros de que contáis con mi recuerdo, mi cariño, con todo lo que soy. Todos formamos parte de la misma familia, para mí, la familia de los hijos de Dios; todos nos necesitamos y debemos ayudarnos a seguir el Camino que nos une y que da sentido a nuestras vidas.
Para las personas que estarán leyendo este número "0" de la Revista HESED, ¿qué les dirías?, ¿cuál puede ser su manera de colaborar en la Cooperación al Desarrollo en general y "en la participación en la ONG HESED en particular?
Nosotros ponemos en marcha esta Asociación y esta Revista que quiere ser cauce de información y de sensibilización, porque creemos que en nuestra sociedad se necesitan cauces sencillos y cercanos para vivir en comunión con todos los hombres, para conocer realidades que parecen muy alejadas a nosotros, pero que nos afectan y nos interpelan. Ojalá lo logremos.
¿Cómo colaborar...? Hay muchos cauces: organizaciones, campañas, etc. Lo importante es colaborar. Cualquier ayuda (personal o económica) es importante. No olvidemos las palabras de Jesús: "Hay más alegría en dar que en recibir" y "No hay amor más grande que el dar la vida".

Hemos querido acercarnos en este número con el que arranca la andadura de la Revista HESED a la persona, quizá, más culpable
de que esta ONG y esta Revista vean la luz. Nos referimos a Fr. Juan Oliver Climent, franciscano natural de Carcaixent y hasta fechas muy recientes Ministro Provincial de la Provincia franciscana de Valencia, Aragón y Baleares. A principios de marzo fue nombrado
por Juan Pablo II Obispo Coadjutor del Vicariato de Requena (Perú). Su empeño en que esta ONG saliera adelante, como el hecho de
que ahora va a dedicar su vida a las gentes del Perú justifica sobradamente la presente entrevista.