¿Por qué "Hesed"?
por Fr. Juan Oliver, obispo coadjutor de Requena (Perú)
¿Qué queremos expresar con el nombre que hemos dado a nuestra Asociación? Por supuesto, no se trata de un título ni de una palabra escogida al azar o fruto de una preferencia estética.
El nombre expresa el ser y la misión de la persona, al menos en ciertas culturas, como la hebrea. Su elección no obedece a gustos o a tradición hereditaria. El nombre marca y expresa que determinada persona (o Asociación en nuestro caso) tiene un quehacer, una misión, que brota de su mismo ser.
"Hesed" es una
palabra hebrea, que se traduce como "Misericordia". Pero, en su sentido
bíblico, "misericordia" es algo bastante distinto, o al menos abarca más
aspectos, de lo que normalmente expresamos en nuestra lengua (compasión,
lástima, condolerse...). No se entiende a partir de los sentimientos;
no es una compasión de espectador ni tampoco misericordia selectiva paternalista;
se entiende desde la fidelidad de Dios a los hombres y a la alianza establecida
con ellos. De forma que misericordia y actuar misericordiosamente significa
actuar con fidelidad a los hombres y al pacto que ha sido rubricado.
La misericordia es, pues, fidelidad a una persona y a un proyecto aceptado como único medio de lograr los fines: ser pueblo, felicidad, justicia. Sí, la misericordia no suple ni anula el actuar en justicia, sino que es precisamente el camino para lograr una sociedad justa. La misericordia lleva la justicia a su plenitud. La misericordia es compromiso sin reservas para alcanzar un mundo verdaderamente humano, justo y fraterno.
Por otra parte, la misericordia divina es universal: toda la creación y particularmente toda persona es amada por Dios. Este amor funda, recrea, dignifica, salva.
La misericordia no es determinada por los sentimientos de uno mismo, sino por la situación del otro. Misericordia es "miser-cordis", es poner el corazón (lo más profundo y personal) en la miseria, en el pobre, en la situación des-humanizada. Es una acción o una reacción ante el sufrimiento ajeno, que llega a lo más profundo de uno mismo y motiva esa acción amorosa y liberadora. "La misericordia es la respuesta agradecida de todo el hombre, de toda la comunidad, en la medida en que ella se vuelve hacia aquél o aquellos que están necesitados de misericordia y muestra su solidaridad con ellos poniendo a su disposición los carismas o dones personales, sociales, comunitarios y materiales de que dispone" (H.H. Esser).

La misericordia de Dios, amorosa y gratuita, se nos ha hecho cercana y carne nuestra en Jesús. Es ella la que definió su vida y su misión, y también la que le llevó a entregar su vida. Ese fue su camino y, de la misma forma, nuestra proximidad misericordiosa a los necesitados y a los pobres manifiesta la verdad de nuestro amor a Él. No hay otro camino: el amor a Dios pasa por el amor misericordioso, por nuestra solidaridad con los pobres.
La actitud misericordiosa está revelada en la parábola del samaritano: el extranjero que contempla y ve al caído, y que se siente responsable de su suerte. Bajarse de la cabalgadura, o decidirse a dejar la propia seguridad, es la primera tarea de la misericordia. Como alejarse y dar rodeo, taparse los ojos, es endurecer el corazón. Bajar, curar, cuidar, compartir, acercarse, comprometerse son tareas misericordiosas en las que vivimos y manifestamos el amor a Jesús.
Toda persona es proyecto, ser en construcción. El ser humano es el que interioriza en su corazón el sufrimiento, que se hace parte de él y se convierte en principio de su actuación. Todos estamos llamados a crecer, sobre todo en el amor misericordioso, en la búsqueda de la justicia, en la construcción de una sociedad más solidaria y fraterna, de una humanidad sin barreras, donde nadie sea extraño. Pues todos formamos parte de la misma historia, del mismo pueblo con el que Dios se ha comprometido y realizado la alianza.
¿Por qué hemos elegido este nombre, HESED, para nuestra Asociación? Sencillamente porque es la palabra que expresa lo que ella quiere ser: un corazón que escucha y se enternece por la situación de sufrimiento e injusticia de muchos de nuestros hermanos, y se decide comprometidamente en una acción solidaria por lograr un mundo más justo y fraterno.
